Mons.
José Ignacio Munilla explica al Diario Vasco los porqués y las recetas que
plantea para que los menores reciban «una educación integral», que incluye la
religión católica y otras confesiones, que sea decidida por los padres, no por
el Estado
Entrevista
al obispo de San Sebastián tras la reciente carta pastoral de los obispos
navarros y vascos
En su última carta
pastoral, alertan de que la educación está en situación de «emergencia». ¿Por
qué? ¿Qué carencias aprecia?
Vivimos
una crisis educativa. Nosotros no hablamos de «competencias», como el informe
PISA, sino que abordamos el tema desde nuestra perspectiva moral y espiritual.
Por ejemplo, ¿acaso no se está confundiendo la tolerancia con el 'todo
vale'?... Y sin olvidar que existe un influjo muy grande entre el fracaso
matrimonial de los padres y el fracaso escolar de los hijos.
¿Cuáles son para usted
las claves de una buena educación?
Podrían
resumirse en cuatro. El equilibrio afectivo, la inquietud intelectual, propia
de quien busca una verdad objetiva, algo incompatible con la cultura de la
posverdad. En tercer lugar, la fortaleza interior, ser capaz de asumir las
frustraciones y los sufrimientos de la vida sin venirse abajo, porque vemos
unas generaciones muy frágiles psicológicamente, con tolerancia muy baja al
fracaso. Y, por último, una libertad anclada en la verdad; o, dicho de otro
modo, buscar un equilibrio entre libertad y disciplina.
¿Crisis educativa es
crisis en el sistema de docencia?
No
hemos hecho una carta pastoral dirigida al mundo de la escuela, sino a todos
los ámbitos: escuela, familia, Iglesia, educación en el tiempo libre, en las
redes sociales. Hablamos del hecho educativo global.
En un Estado
aconfesional, ¿la educación pública debe integrar la religión católica? ¿Y el
resto de confesiones?
No
me gusta la denominación de «educación pública y privada». Nosotros
distinguimos entre educación de «iniciativa pública» e «iniciativa social»,
como es el caso de los colegios católicos y de buena parte de las ikastolas.
Dicho esto, si queremos que la educación sea integral y no sesgada, cualquier
escuela tiene que estar abierta a la dimensión religiosa del ser humano. Y los
padres cuyos hijos se educan fuera de las escuelas católicas, también tienen el
derecho-deber de hacerlo conforme a sus convicciones morales y religiosas. Y
respecto a otras religiones, ni que decir tiene que apoyamos plenamente el
derecho de esas familias a que sus hijos reciban una educación religiosa según
su credo. Recientemente en Éibar, un grupo de familias pidió la religión
musulmana para sus hijos, y el centro decidió suprimir la asignatura de
religión y que no se diera ninguna. ¿Pero por qué? Tienen derecho a pedirlo.
¿Considera que la
enseñanza católica está siendo «desterrada»?
Constatamos
la existencia de padres que nos manifiestan la imposibilidad práctica de
matricular a sus hijos en religión, bien porque no se les ofrece tal
posibilidad (contraviniendo la legislación), o porque cuando optan por la
asignatura, el centro les 'convence' para renunciar y sustituir la clase por
otra actividad de refuerzo de otra asignatura, etc... Esos casos existen.
Porque no es creíble que en Euskadi 137 centros, y en Gipuzkoa 73, tengan cero
matrículas en la asignatura de religión. Se está incumpliendo la ley con la
religión, pero también con su alternativa, la de ética. Existe una
irregularidad bastante seria.
¿Observa algún perjuicio
directo por no estudiar religión?
El
principal es plantear una educación que renuncia a las preguntas últimas por el
sentido de la vida. Hay una conocida expresión de Aristóteles: «No hay viento
favorable para los barcos que desconocen su destino». No solo se puede vivir de
preguntas inmediatas, el ser humano necesita una pregunta por la existencia.
Defiende una educación
en todos los sentidos de la vida, ¿pero solo la católica satisface esa
inquietud?
Los
padres tienen derecho a que los hijos reciban esa educación religiosa desde sus
propias convicciones, y en caso de los musulmanes será desde la suya. No
pretendemos que exista una única convicción religiosa.
¿Y la alternativa de
ética?
Habrá
padres que entiendan que sí la satisface, pero nosotros creemos que la religión
católica integra el hecho ético moral y añade una explicación última de la
existencia, que es el fundamento último de la creación del mundo.
Piden a la
Administración que garantice a los padres la elección de la educación de sus
hijos. ¿Dónde no se garantiza?
Todos
conocemos las reivindicaciones para suprimir la asignación económica a los
colegios concertados, cuando se trata de destinar el dinero de los impuestos a
costear el tipo de educación elegida por los padres. Y además supone un ahorro
para el Estado porque el concierto es muy inferior a lo que cuesta la plaza en
la red de iniciativa pública. Obviamente, aplaudimos la sentencia del Supremo
que reconoce el derecho a la concertación de los centros con educación
diferenciada. Los padres suelen tener mejor criterio que los poderes públicos a
la hora de decidir sobre la educación de sus hijos. Hay que intentar ser lo
menos intervencionista posible.
¿Cree que una
segregación por sexos permite recibir una educación integral?
Las
palabras también las carga el diablo. Y si habla de segregación en lugar de
diferenciación, ya está cargándolas. Lo que el Tribunal Supremo dice es que hay
modelos diferentes, razones que aconsejan uno y otro, y que es discutible. Por
eso deja que elijan los padres.
¿Y el Estado debe
facilitar todas las opciones?
El
Estado debe estar al servicio de las familias en su libertad de elección, no
coartarla ni pretender ejercer de papá y de mamá. La familia educa mucho mejor
que el Estado.
Dan también un tirón de
orejas a los partidos por modificar tantas veces la ley, sin consenso.
-Es
fruto de la tentación de utilizar el sistema educativo como una forma de
control de la sociedad.
Y rechazan «la
intromisión» de los poderes públicos en la educación en la «afectividad». ¿Una
educación integral no debe explicar la coexistencia de todas las opciones de
sexualidad o de género?
La
educación en el respeto a todas las personas, independientemente de su
condición sexual o de otro tipo, es un elemento fundamental en la educación
cristiana. Pero otra cosa es confundir la educación en el respeto con imponer
en el sistema educativo una ideología que introduzca una antropología
alternativa, al margen de la voluntad de los padres.
¿Explicar en una escuela
esa realidad es imponer un modelo?
También
lo explicamos en la escuela católica. Se enseña a respetar a todo el mundo,
otra cosa es que se tome de excusa para introducir un nuevo modelo
antropológico.
La Iglesia refuta la
ideología de género, ¿qué es para usted?
-Permítame
responderle desde las palabras del Papa Francisco: «Otro desafío surge de
diversas formas de una ideología, genéricamente llamada 'gender', que niega la
diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Ésta presenta una
sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la
familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas
que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente
desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer». En la Iglesia
católica existe una unidad grande en esta conciencia de que la ideología de
género es incompatible con una antropología cristiana.
¿Por qué reclaman formar
«con especial esmero» a los profesores de religión? ¿Les ve faltos de fe?
Eso
que pedimos a los profesores de religión, lo decimos igual de los seminaristas,
sacerdotes, o incluso, de los obispos. Los educadores necesitamos tener una
formación permanente. Máxime cuando los jóvenes no solo buscan maestros, sino
testigos. El mejor sermón es el de 'fray ejemplo'. Necesitan modelos de
referencia, piden autenticidad. Que quien les hable tenga un testimonio de vida
coherente. Y eso se extiende a todos los profesores... Con todo lo de la
corrupción, existe una alergia al fariseísmo, a la doble vida.
¿Así que también la
corrupción influye en la escuela?
En
este caso, la denuncia pública que hay contra la corrupción es positiva porque
afina el sentido de la justicia social. Es que el séptimo mandamiento de 'no
robarás' ha derivado en fórmulas muy complejas, de guante blanco, sociedades
interpuestas... (dice irónico).
¿Qué límites pondría al
uso de redes sociales entre menores?
Ofrecen
grandes potencialidades envueltas en no pocos riesgos: la agresividad del
anonimato, la superficialidad, la pérdida de hábito de lectura, que es
tremendo; el aislamiento del mundo en una burbuja narcisista... Pero la
alternativa no es darles la espalda, sino fomentar un buen uso y austero.
También advierten sobre
las «nuevas formas de espiritualidad» y prácticas como el yoga, el reiki...
Distinguimos
entre yoga y reiki...
¿Por qué es incompatible
el reiki con la fe católica?
-El
cristianismo es el encuentro entre Dios y el hombre; es una llamada a salir de
nosotros mismos entregándonos al prójimo. Sin embargo, una buena parte de estas
nuevas «espiritualidades» no buscan el encuentro con un Dios trascendente, sino
una mera introspección. Tras la Nueva Era se esconde la tentación de crear un
dios a nuestra medida.
¿Y el yoga, qué riesgo
tiene?
Los
obispos indios hicieron una carta pastoral discerniendo el yoga como técnica de
respiración o autocontrol de las emociones, de su utilización como una visión
panteísta de unión con supuestas energías universales, sin entender la
existencia de un Dios creador.
También lo hacen contra
el consumo desmedido. ¿Observa desmesura o teme que se profanen sacramentos
como la comunión o el bautismo?
La
Iglesia siempre invita a la austeridad en todos los campos, incluido al
celebración de los sacramentos.
¿Qué radiografía hace en
este momento de la Iglesia guipuzcoana?
-Somos
conscientes de nuestra debilidad en medio de la secularización, pero estamos convencidos
de que tenemos una palabra de esperanza importante que aportar. Por cierto, el
2 de julio se ordenarán de diáconos, Dios mediante, dos jóvenes. Nuestra
Iglesia también tiene sus alegrías. Y nos vamos reinventando con el uso de
nuevas formas digitales de transmitir el Evangelio. A final de mes, inauguro
una página web con más de 2.500 entradas.
Fuente:
Diario Vasco/infoCatólica