Sin miedo a las garduñas
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer
por la noche, antes de dormirme, empecé a oír unos ruidos. Al principio pensé
que Sión o Israel estaban haciendo algo, y que por algún motivo se estaban
acostando más tarde. Pero cada vez eran ruidos más fuertes, que en ocasiones
sobresaltaban. Salí a ver qué pasaba, y nada, no había nadie.
Esta
mañana me he encontrado con Lety y me ha preguntado:
-¿Oíste por la noche a las garduñas?
-¡Las
garduñas! ¡Era eso! Sí, sí que las oí... -respondí.
Hacía
tiempo que no se paseaban por los tejados y ya ni me acordaba de su presencia.
Si
no has oído hablar de ellas creerás que te estoy hablando de un ser que no
existe, tipo "gamusinos"... Yo pensé lo mismo la primera vez que
mencionaron su nombre, pero, por el ruido que hacen, ya me he convencido de que
son reales.
Las
garduñas son unos pequeños depredadores nocturnos que cazan por la noche. Yo
nunca las he visto, y casi nadie lo ha hecho, pues desaparecen con la luz del
día.
Seguro
que en tu casa también hay "garduñas": esos ruidos que aparecen
cuando cae la noche en el silencio de tu habitación, cuando sientes la soledad
y te encuentras contigo mismo. Por la noche se oyen ruidos que nos hablan de
miedos, y muchas veces terminan en lágrimas. El miedo caza por las noches, como
las garduñas, y hace ruido (a veces, mucho ruido), pero resulta que nunca lo
vemos.
La
garduña del miedo nos habla normalmente de nuestro futuro y se aprovecha de que
tenemos "las defensas bajas": por la noche bajamos las armas y todo
tipo de protección. Muchas veces nos despierta o simplemente no nos deja
dormir. Ante su ruido, respondemos dando vueltas a lo que nos dice o
haciéndonos pequeños. Pero siempre llega el día, y con ello, la realidad;
realidad con dificultades, sí, pero tendrás la gracia que necesitas para
afrontarlas.
El
miedo te engaña en tu pasado y en tu futuro, pero no en el presente, que es
aquello que existe.
Sin
embargo, Cristo está en tu presente, es Él el que te agarra fuerte de la mano y
enciende la Luz. A Su lado el miedo se transforma en paz, no en ausencia de
problemas. Vives desde la certeza de que Él te cuida, de que va a salir por ti
siempre. Las garduñas sólo asustan, Cristo siempre actúa a tu favor.
Hoy
el reto del amor es dejar a un lado el miedo y vivir consciente el momento
presente. Da la mano a Cristo y verás cómo todo es diferente. Manda un WhatsApp
a esa persona que te da miedo, deja que el Amor sea el que lleve tu vida.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
