Que
la cercanía, el encuentro, el diálogo y el acompañamiento sean vuestro método
misionero. Y nunca se dejen robar la alegría de la evangelización
Con
su cordial bienvenida a las religiosas del Instituto fundado por San Luis
Orione, el Papa Francisco recibió a las participantes en el Capítulo
General, abrazando idealmente en su saludo a las más débiles y enfermas y a las Contemplativas
de Jesús Crucificado y a las Sacramentinas invidentes.
El
Obispo de Roma destacó la importancia del tema elegido para su encuentro y les
agradeció en nombre de la Iglesia el apostolado y misión que desarrollan
ejercitando la caridad hacia el prójimo, en especial hacia los más pobres,
abandonados y excluidos:
«Como
expresa muy bien el tema que han elegido para este XII Capítulo General:
‘Donarse todas a Dios para ser todas del prójimo. Pequeñas Hermanas
Misioneras de la Caridad: discípulas misioneras, testigos alegres de la caridad
en las periferias del mundo’.
En
nombre de la Iglesia y de tantos pobres, en especial mujeres y niños,
y de tantos enfermos físicos y psíquicos que asisten, les agradezco por
vuestro trabajo apostólico en las diversas actividades de pastoral juvenil, en
las escuelas, en los hogares para ancianos, en los pequeños ‘Cottolengos’, en
las catequesis y en los oratorios, con las nuevas pobrezas y en todos aquellos
lugares en los que les ha colocado la Divina Providencia».
Haciendo
hincapié en que se llaman y son por vocación ‘misioneras’, es decir
evangelizadoras, y, al mismo tiempo están al servicio de los pobres, el Papa
les recordó que están llamadas a reconocer en los más desfavorecidos a Cristo y
las alentó a perseverar en su testimonio y a mostrar la belleza del amor de
Dios a todos:
«Con
esa belleza llenen el corazón de quienes encuentren. Que la cercanía, el
encuentro, el diálogo y el acompañamiento sean vuestro método misionero. Y
nunca se dejen robar la alegría de la evangelización».
El
Santo Padre reiteró el centro de la misión de la Iglesia, cuyo centro es Jesús:
«En
la Iglesia la misión nace del encuentro con Cristo, el enviado del Padre que
ahora nos envía a nosotros. Es Él el que nos llama y nos manda. El centro de la
misión de la Iglesia es Jesús. Como discípulas están llamadas a ser mujeres que
trabajan asiduamente para trascenderse a sí mismas, proyectándose hacia el
encuentro con el Maestro y con la cultura en la que viven».
Sin
olvidar ninguna de las características obligadas de todo misionero afianzado en
el Señor, audaz y creativo, con la mirada del Buen Pastor, lejos de las
comodidades y de las cosas mundanas, para que llegue a todos la Buena Noticia
que es Cristo, el Papa alentó a los otros Institutos y movimientos fundados por
Don Orione, con los que integran una familia. Y antes de concluir les presentó
un modelo especial para misionar y servir en el mundo de hoy:
«Concluyó proponiéndoles como ejemplo para su misión y su servicio a los pobres el icono
de la Visitación. Como la Virgen María, pónganse en camino, de prisa – no con
la prisa del mundo, sino con la de Dios – y llenas de la alegría, que habita en
vuestro corazón, canten su magníficat. Canten el amor de Dios a toda
criatura. Anuncien a los hombres y mujeres de hoy que Dios es amor y puede
colmar de significado el corazón de aquel que lo busca y se deja encontrar por
Él».
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