Feliz en la misión que él
me ha puesto
Hola,
buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace
un tiempo vino una chica con un grupo y nos contó que, cada mañana, envía lo
que llaman "pildoritas", una pequeña reflexión sobre el Evangelio.
Todas nosotras le hicimos las mismas preguntas: "¿Tú sola? ¿Todos los
días?" Con el reto hemos experimentado que lo más difícil es la
constancia.
¡Nosotras
somos 5 para escribir!, valoramos muchísimo la misión que está haciendo. Yo me
imaginé en la situación: fuera, con estudios, trabajo, con lo rápido que va la
vida... y lo vi complicadísimo, pero el Señor me hizo ver que Él te da la
gracia para la misión que te pone.
Puede
que sientas que ya no puedes más, que esa "misión" te queda muy
grande, te sientes incapaz de llevarla a cabo. A veces esa constancia es
difícil, te desanimas y, cuando se pone todo en contra, ¡ya ni te cuento! Te
cuesta cuidar al enfermo que tienes en casa, te cuesta hacer de chófer de tus hijos
llevándoles de un lado a otro cuando estás cansada, en el trabajo...
Y
es verdad, tú sola no puedes. Es Él quien te da la gracia para realizar la
misión que te ha encomendado y ser feliz haciéndolo. Es en Cristo en quien
encuentras sentido ahí donde tú razón te dice que no lo tiene.
Te
digo que, si estás así, estás en el mejor punto, porque te estás convenciendo
de que tú sola no puedes. Es entonces cuando le necesitas a Él. Te empiezas a
convencer de que Él es el que te da la fuerza para llevar a cabo esa misión, ya
sea mandar un mensaje cada mañana, ya sea cuidar de tus hijos, ya sea estudiar,
cuidar algún enfermo... hagas lo que hagas, lo harás feliz, pues lo harás desde
Él. Cuando lo haces desde Él y para Él, todo cambia: tu sonrisa será diferente,
las personas de tu alrededor lo notarán y la manera de llevar a cabo tu misión
cambiará.
Los
discípulos sentían muy fuerte que el Señor les guiaba a cada paso que daban
para anunciar el Evangelio por los pueblos; si no hubiese sido por Su
Resurrección, todavía seguirían con las puertas cerradas y con miedo.
Hoy
el reto del amor es que le pidas al Señor sentirle muy fuerte en la misión que
Él te pone. No puede ser que Él te encargue una misión y te abandone a mitad de
camino, Él permanece siempre. ¡Pídeselo!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
