Aunque dirigidas hacia los
monjes de la comunidad, las palabras de sabiduría de san Benito todavía nos
desafían hoy
San
Benito nos ofrece su profunda sabiduría en su Regla que,
sin duda, puede aplicarse a nuestra vida actual. San Benito dejó a sus monjes
unas instrucciones en particular sobre cómo recibir a los invitados cuando
llegaran al monasterio. Aunque iban dirigidas a sus hermanos monjes, los
principios sobre los que se basan estas instrucciones pueden aplicarse cuando
recibimos invitados en nuestro propio hogar.
Aquí
hay 6 consejos que todos podemos poner en práctica la próxima vez que un
huésped llegue a nuestra casa.
1) “A todos los huéspedes
que se presenten en el monasterio ha de acogérseles como a Cristo, porque él lo
dirá un día: ‘Era peregrino, y me hospedasteis’ (Mt 25, 35)”.
Este
simple consejo puede parecer obvio, pero, ¿con qué frecuencia lo aplicamos en
nuestra vida? ¿De verdad tratamos a un invitado que llega a nuestro hogar como
si fuera Cristo? Si lo hiciéramos, sin duda cambiaría todo radicalmente.
2) “Hasta en la manera de
saludarles deben mostrar la mayor humildad a los huéspedes que acogen y a los
que despidan; con la cabeza inclinada, postrado el cuerpo en tierra, adorarán
en ellos a Cristo, a quien reciben”.
Hacer
una reverencia o postrarnos en el suelo puede que incomode a la mayoría de los
invitados de hoy en día, pero lo que subyace en este consejo es el principio de
humildad. Significa mostrar el mayor de los respetos hacia aquellos a quienes
encontramos y tratar de atender sus necesidades antes que las nuestras.
3) “Una vez acogidos los
huéspedes, se les llevará a orar, y después el superior o aquel a quien mandare
se sentará con ellos”.
A
veces recibimos a nuestro invitado en la puerta y luego lo dejamos sin ninguna
dirección más mientras volvemos apresurados a la cocina para terminar un par de
tareas de último minuto. El huésped, sin saber bien qué hacer, puede sentirse
incómodo o desatendido. San Benito propone que el anfitrión o alguna otra
persona de la casa les acompañe hasta su lugar. Es un hecho sencillo que ayuda
a que un huésped se sienta valorado y querido.
4) “El superior romperá el
ayuno para agasajar al huésped, a no ser que coincida con un día de ayuno mayor
que no puede violarse”.
Se
trata de una instrucción curiosa. Nos recuerda que hay que buscar la caridad
por encima de todo, incluso si ello implica romper un ayuno personal que
estemos manteniendo.
5) “El abad dará aguamanos
a los huéspedes, y tanto él como la comunidad entera lavarán los pies a todos
los huéspedes. Al terminar de lavárselos, dirán este verso: ‘Hemos recibido,
¡oh Dios!, tu misericordia en medio de tu templo’ (Sal. 48, 10)”.
De
nuevo, esta instrucción podría sobresaltar a la mayoría de personas de hoy día,
pero el principio que la sustenta nos recuerda que hemos de pensar en todas las
necesidades de nuestros invitados. Deberíamos ser atentos con ellos e intentar
respetarlos y anticiparnos a sus necesidades humanas.
6) “Sobre todo, se les
dará una acogida especial a los pobres y extranjeros, colmándoles de
atenciones, porque en ellos se recibe a Cristo de una manera particular”.
A
menudo, uno de los mayores desafíos que se nos presentan es recibir en nuestro
hogar a una persona pobre. San Benito nos insta a recibirlas con extremo
respeto y a encontrar a Cristo en ellas.
En
definitiva, la hospitalidad es tanto un arte como una obra de misericordia. Así
que atendamos las necesidades de nuestros invitados y tratémosles como si fuera
Cristo en persona quien entrara por la puerta de nuestra casa.
Philip Kosloski
Fuente: Aleteia
