“San José es capaz de
soñar y custodia el sueño de Dios, el sueño de salvarnos a todos”
Durante
la Misa matutina
celebrada este lunes en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco destacó la
importante, pero discreta, función realizada por San José en el plan salvífico
de Dios. El Santo Padre destacó la capacidad de San José de soñar y de asumir
retos difíciles, y pidió que transmita esa capacidad a los jóvenes de hoy.
Francisco
centró su homilía en la figura de San José, cuya Solemnidad se ha trasladado a
este lunes 20 de marzo, ya que el día 19 coincidió con el tercer domingo de Cuaresma.
San
José fue un hombre que llevó sobre su espalda promesas de “descendencia, de
heredad, de paternidad, de filiación, de estabilidad”, explicó el Santo Padre.
Obedeció al ángel que se le apareció en sueños y recibió a María, embarazada
por obra del Espíritu Santo, recordó.
“Este
hombre es soñador, es capaz de aceptar esa tarea, esa tarea difícil y que tiene
tanto que decirnos a nosotros en este tiempo de fuerte sentido de orfandad. Y
así, este hombre acepta la promesa de Dios y la lleva adelante en silencio, con
fortaleza, la lleva adelante para que aquello que Dios quiere se cumpla”.
El
Obispo de Roma insistió en la capacidad de soñar de San José: “San José es
capaz de soñar y custodia el sueño de Dios, el sueño de salvarnos a todos”.
Además,
puso a San José como modelo a seguir de los jóvenes de hoy, y pidió al Santo
“que nos dé a todos la capacidad de soñar, porque cuando soñamos con cosas
grandes, con cosas bellas, nos acercamos al sueño de Dios, a las cosas que Dios
sueña de nosotros”.
“Que
dé a los jóvenes, porque también él era joven, la capacidad de soñar, de asumir
riesgos y tareas difíciles que hayan visto en sueños. Y que nos dé a todos
nosotros la fidelidad que generalmente crece en una actitud justa, él era
justo, crece en el silencio, en las pocas palabras, y crece en la ternura que
es capaz de custodiar su propia debilidad y las de los demás”, exhortó el
Pontífice.
Por
otra parte, el Papa destacó el valor del silencio de San José, un hombre que
“puede decir muchas cosas, pero que no habla. Un hombre oculto, que en aquel
momento tenía la más grande autoridad sin mostrarla”.
“Es
el hombre que no habla, pero que obedece. El hombre de la ternura, el hombre
capaz de llevar adelante las promesas que lleguen a ser firmes, seguras. El
hombre que garantiza la estabilidad del Reino de Dios, la paternidad de Dios,
nuestra filiación como hijos de Dios".
"Me
gusta pensar en San José como el custodio de las debilidades, de nuestras
debilidades: es capaz de hacer nacer muchas cosas buenas de nuestras
debilidades, de nuestros pecados”, concluyó el Papa Francisco.
Por Miguel Pérez
Pichel
Fuente:
ACI Prensa
