Portugal abre un debate
para aprobar una ley para la despenalización de la muerte asistida
Portugal
abrió ayer, en el Parlamento, el debate sobre la despenalización de la muerte
asistida y la puerta para la introducción de la Eutanasia. La iniciativa, que
partió de la plataforma ciudadana Morir con Dignidad, se une al proyecto de ley
que prepara el Bloco de Esquerda, partidos que apoya al Gobierno minoritario
del socialista Antonio Costa.
«Aliviar
sí, matar no», «Escuche y conozca», «Observe y comprométase» y «Stop eutanasia»
fueron algunos de los eslóganes que pudieron verse en la puerta del Parlamento,
en una manifestación que pretende luchar contra la despenalización de la muerte
asistida.
El
debate está abierto: ¿Muerte Asistida? ¿Eutanasia ¿Deben los políticos regular
la muerte de un enfermo terminal? ¿Quién es el dueño de la vida y de la muerte?
La sociedad portuguesa se encuentra inmersa en el debate.
Ofrecemos
dentro del debate, los argumentos que Forum Libertas ofrecía durante la
propuesta del partido Esquerra Republicana de Catalunya para legalizar la
eutanasia. La votación fue mayoritariamente en contra:
¿Por
qué no es bueno legalizar la eutanasia?
1- La eutanasia legal
favorece una “pendiente peligrosa” en contra del derecho a la vida en otros
campos.
En
Holanda la eutanasia se aplica no ya a enfermos, sino simplemente a gente que
no quiere vivir, como el senador socialista octogenario Brongersma, que pidió y
logró ser “finalizado” no porque estuviese enfermo o deprimido, sino porque
estaba cansado de vivir.
Se
calcula que en Holanda se dejan morir a unos 300 bebés al año por nacer con
minusvalías y hay casos (en este país rico) de negar la implantación de
marcapasos a mayores de 75 años; la eutanasia favorece otras actuaciones
de”eliminación de los inútiles”.
2- La eutanasia empeora la
relación médico-paciente e incluso la relación paciente-familiares
¿Queda
algún margen para que los enfermos, ancianos o incapacitados, sigan manteniendo
aquella plena confianza en quienes, hasta ahora, tenían por obligación —casi
sagrada— procurar la sanación de sus dolencias? ¿Quién impondrá a la víctima
potencial el deber de confiar en su verdugo? ¿Quién podrá devolver a los
enfermos holandeses su sentimiento de fiducia en la clase médica? ¿Y cómo
confiar en que el médico va a esforzarse por mi vida si mis parientes presionan
en un sentido contrario?
3- La eutanasia
desincentiva la inversión en cuidados paliativos y en tratamientos para el
dolor
De
1995 a 1998 Holanda apenas invirtió en cuidados paliativos; sólo a partir de
1998 ha invertido en cuidados paliativos, pero presentados siempre como una
alternativa más, siendo la eutanasia la más apoyada desde las instituciones e
incluso por parte de la sociedad. Se tiende a pensar que si tratar el dolor con
cuidados paliativos es caro, hay que fomentar la opción barata: matar el
enfermo.
4- La eutanasia pervierte
la ética médica que desde Hipócrates se ha centrado en eliminar el dolor, no en
eliminar el enfermo
Los
médicos insisten en que la eutanasia, como el aborto, no son actos médicos, ya
que el fin de la medicina es curar, y si no se puede curar al menos mitigar el
dolor, y en todo caso atender y acompañar. La eutanasia no cura nada. Los
médicos que entran en una mentalidad eutanásica la incorporan a toda su visión
profesional y olvidan a Hipócrates. Es significativo que el primer régimen que
instaura la eutanasia desde del viejo paganismo romano es la Alemania nazi… y
sólo dos estados por ahora se han apuntado a la eutanasia.
5- La eutanasia no es
solicitada por personas libres, sino casi siempre por personas deprimidas,
mental o emocionalmente transtornadas
Cuando
uno está sólo, anciano, enfermo, paralítico tras un accidente… es fácil sufrir
ansiedad y depresión que llevan a querer morir. En un país sin eutanasia, los
médicos y terapeutas se esfuerzan por curar esta depresión, devolver las ganas
de vivir y casi siempre tienen éxito si el entorno ayuda. Por el contrario, en
un país con eutanasia, en vez de esforzarse por eliminar la depresión se tiende
a eliminar al deprimido “porque lo pide”.
6- La eutanasia no es un
derecho humano, no está recogido en el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
Por
ejemplo, según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso de Dianne
Pretty en el año 2002, no existe el derecho a procurarse la muerte, ya sea de
manos de un tercero o con asistencia de autoridades públicas. El derecho a la
autonomía personal no es superior al deber de los Estados de amparar la vida de
los individuos bajo su jurisdicción.
7- La eutanasia, como el
suicidio, es contagiosa
Una
vez una persona deprimida se suicida, otras personas deprimidas de su entorno
pueden copiar su comportamiento con más facilidad. Esto es así en suicidios con
o sin asistencia, lo cual incluye la eutanasia.
8- La eutanasia dificulta
el trabajo de los terapeutas que trabajan con minusválidos, deprimidos,
enfermos…
Las
personas que ayudan a otros a vivir con una grave minusvalía o en duras
circunstancias ven su trabajo saboteado por la otra opción, la eutanasia, que
legalizada aparece con atractiva insistencia como una salida fácil para el
enfermo.
9- La eutanasia tenderá a
eliminar a los más pobres y débiles
Como
el aborto, la eutanasia tenderá a hacerse especialmente accesible y promocionada
entre las clases económicamente más débiles, los grupos étnicos desfavorecidos,
etc… Al desatenderse la oferta en cuidados paliativos, éstos serán un lujo sólo
para gente con medios adquisitivos.
10- La eutanasia legal no
impedirá las eutanasias ilegales, sino que las potenciará
Como
en el caso del aborto, aprobar una ley que permite la eutanasia “con todos los
controles que haga falta” no impedirá que se extienda el fraude de ley, los
permisos escritos sin examinar al paciente, la laxitud en la aplicación de la
ley y el fraude de ley generalizado.
ALVARO
REAL
Fuente: Aleteia
