¿Te dejas desgranar?
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
En esta época del año hay una fruta típica que me
encanta: la granada.
Antes de entrar en el convento ya me gustaba, así que
ahora mis padres, cada vez que vienen de visita, se traen su bolsa de granadas.
La granada es una fruta que, al verla por fuera, su
cascara dura da la sensación de ser impenetrable y áspera. Una vez abierta,
consta de dos partes: el grano y una piel amarilla, que es lo que une los
granos entre sí. Esta piel amarilla es lo más amargo que te puedes imaginar.
Así que tienes que conseguir comerte sólo el grano, que está buenísimo.
Pues el otro día, estando de cocina, la procuradora me
trajo una granada para la comida. Me dijo:
-Pélala y mézclala con la escarola.
Yo empecé a desgranar la granada, y me daba cuenta de
lo difícil que era soltar las seguridades donde estaba agarrada.
Me miré las manos manchadas y me di cuenta de que en
mi vida tengo que dejar que Cristo entre hasta dentro y, poco a poco, vaya
soltando todas las seguridades, para que quede sólo el grano limpio, y pueda
ser comido. Es muy difícil darte a los demás si antes no te has dejado
construir por el Señor.
El Señor quiere entrar en tu vida de una manera suave
y, poco a poco, ir ordenando todo lo que está fuera de lugar, ir sanando todo
lo que está mal, ir dando luz donde hay oscuridad para que así, todo lo bueno
que hay en tu interior brille con fuerza, y puedas entregarte a las personas.
Cristo no te va a quitar nada y te lo va a dar todo. No tengas miedo de dejar
que Cristo entre hasta el fondo. Te aseguro que vas a salir ganando. Él, poco a
poco, te va a ir dando sus sentimientos, y es una gozada poder tener los
sentimientos de Cristo.
Hoy el reto del amor es dejar que alguien se cuele en
tu día; es decir, cede el paso en un semáforo a una persona, deja que alguien
te adelante, en la carnicería deja pasar a alguien delante de tu turno...
déjate desgranar por las personas.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
