¡Gracias!
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Hoy, día 7, tendré la renovación de mis votos. Se han
cumplido los tres años de mi primera Profesión Temporal y, de la misma manera
que aquel día, esta tarde, de rodillas, en manos de la Priora, renovaré la
Profesión, esta vez por un año, aunque siempre con el deseo en el corazón de un
"para siempre".
Ésta es una celebración privada, muy sencilla, que no
consta nada más que de ese rito de renovación. Pero ya se va preparando en el
corazón los dos días previos, en los que la Comunidad le regala a la hermana
que renueva dos días de ejercicios espirituales.
He disfrutado muchísimo de estos días, y el Señor me
ha concedido entender profundamente que esos dos días son un Don. Son dos días
en pura gratuidad. Me explico: son dos días en los que las demás se han
encargado de todo, incluso de mis ocupaciones, para que yo pueda dedicarlos
únicamente a estar con el Señor. Días de gratuidad, como cuando nacemos, que no
sólo no hacemos nada, sino que además nos lo hacen todo y con gusto, porque nos
aman.
Desde que el Señor me mostró esto ya sólo brotaba en
mí el agradecimiento: por poder disfrutar de esos dos días, por las hermanas
que tengo... De la gratuidad nace el agradecimiento y el deseo de corresponder
con amor a tanto amor.
Hoy parece que todos nos intentan vender que nada es
gratis: o bien que todo se te debe, o bien que tú mismo te lo tienes que
trabajar. Todo parece tener un precio, y se nos va colando muy adentro. Y al
perder de vista la gratuidad, se nos escapa la capacidad de asombrarnos.
Pero la gratuidad nunca se extinguirá porque Dios es
gratuito. Cada día hacemos y recibimos un montón de cosas gratuitamente. Cada
vez que vamos a una Eucaristía, el Señor se nos da por entero, y, si hay
Eucaristía, es porque un sacerdote gratuitamente se ha levantado y la ha
celebrado; el sol, la lluvia; cada vez que en casa nos espera un plato de
comida caliente...
Nuestro Dios nos da todo gratuitamente, corriendo el
riesgo de que podamos pasar por ello sin darnos ni cuenta. Pero Él seguirá
insistiendo porque nos quiere felices, y no hay mayor felicidad que asombrarse
por sus cuidados para contigo, por su Amor. Por eso, en cada gesto gratuito nos
encontramos con Él.
Hoy el reto del Amor es descubrir al menos siete
acciones gratuitas que recibirás. Vuelve a recuperar el asombro, deja que tu
corazón se vaya esponjando al descubrir que todo se te da como un regalo, sólo
por ser tú, porque eres querido.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
