Cruza la puerta y entra en tu casa
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Estos días hemos estado trabajando en el callejón
poniendo las puertas (como el frío está fuerte ya no se podía estar en él).
En el callejón, entre los armarios y mesas de trabajo,
al fondo, está la caseta de Jubi. La verdad es que, cuando nos la regalaron,
pensaron en una especial para protegerla del frío. Ayer me acerqué a la caseta
para ver cómo lo tenía organizado Sión, porque desde lejos veía una manta
cubriendo la puerta...
Llegué a la caseta y me encontré, dentro, un colchón
súper cómodo; en la puerta, para que no entre el frío, una almohada (que Jubi
ya ha deshecho); y, efectivamente, cayendo del tejado, estaba la manta que
cubre la puerta de la caseta.
Jubi se hace hueco para entrar o salir entre tanta
cosa, ¡es una aventura! Pero la verdad es que, después, verla dormir es una
gozada, porque se la ve la mar de tranquila y calentita.
A mí esto durante todo el día me hizo orar y
preguntarme: ¿dónde tienes tu casa? ¿Dónde sientes tu casa? ¿Somos capaces de
pasar una manta, obstáculos... hasta llegar al sitio de descanso?
Pues tu casa y la mía es la misma, es la Iglesia; en
ella nos encontramos, en ella encuentras tu lugar de descanso. Pero muchas
veces tendrás que pasar por mantas, como puede ser esa persona (sacerdote,
religioso, seglar...) que no te gusta, que tiene algún defecto con el que no
puedes... También es posible que mires la puerta y veas que en la Iglesia hay
un montón de misterios para vivirlos, no para entenderlos... Sin embargo, si
consigues pasar por todos ellos y llegar al interior, descubrirás el amor que
Cristo te tiene, sentirás un gran descanso y la Paz entrará en tu alma.
Hoy el reto del amor es que, de camino al trabajo, o
al colegio, o a la compra, pares y entres en esa iglesia ante la que todos los
días pasas de largo. Atrévete a cruzar todas las barreras que tengas en tu
interior y entra a tu casa; en ella siente y mira a Cristo en el Sagrario.
Gracias por cruzar la puerta y entrar hoy a nuestra casa.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
