Un poco de ti
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Desde que estuvimos de Ejercicios he continuado con
una costumbre que me hace mucho bien.
Después de la comida y del recreo, me doy un paseo por
la huerta escuchando una charla, para estar ese rato con el Señor, y, al final,
termino el paseo parando un rato con Él en el Oratorio del Noviciado.
Desde que sigo este impulso del corazón, me voy dando
cuenta de que me ayuda mucho a volverme al Señor después de toda la mañana, y
que incluso me da tiempo a echarme un poco de siesta, el rato justo que
necesita mi organismo.
Parece que todo cuadra, ¿verdad? Sin embargo, muchos
días llego al Noviciado con unas ganas de meterme en la cama directamente...
pensando que lo que necesito es descansar. O que, por pura pereza, preferiría
estar relajada leyendo o haciendo cualquier cosa tranquila.
Pero con esto del frío el Señor me ha dejado muy claro
que Él quiere su ratito, y no me deja así como así que eche a un lado nuestro
paseo juntos. Y es que resulta que todos los días llego a esa hora con los pies
helados. Debe de ser que, al hacer la digestión, se me acumula la sangre en el
estómago, y los pies se enfrían. Pero estoy convencida de que es una maña del Señor
para asegurarse el paseo. Porque ya he intentado calentarlos de mil maneras: si
me meto en la cama directamente no descanso porque no se calientan en todo el
rato; y ni manta eléctrica, ni calcetines... No he encontrado otra solución más
que ponerme a caminar, y ésa sí es infalible.
Parece increíble, sin embargo es real: el Señor se
busca reclamos tan humanos como la necesidad de calentar los pies para
atraernos hacia sí.
Muchas veces nos ocurre que no entendemos la actitud
que tiene esa persona con nosotros, o "de repente está bien, y de pronto
se pone así", o "parece que quiere algo, pero no acaba de decirme qué
le pasa"... Todos vivimos situaciones parecidas... Parece imposible pensar
que, con reacciones tan extrañas, lo que en realidad ocurre es que te están
reclamando, cuando, a primera vista, da la sensación de todo lo contrario. Pues
dalo por hecho, ¡está buscando un poco de ti!
Hoy el reto del Amor es atender a los reclamos de las
personas que quieres. Un poco de tu tiempo para estar con tus hijos, un café
con tu madre, un gesto de reconocimiento con esa persona que siempre está
trabajando escondidamente...
hoy verás al Señor detrás de los reclamos.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
