El espejo mágico
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer cogí mi tableta y pulsé el botón para que se
encendiese. Como estaba totalmente apagada, tardó un rato... el tiempo justo
que yo necesité para descubrir que podía ver mi reflejo en la pantalla aún
oscura.
-"¡Uy! Llevo el cuello del jersey
arrugado..." -pensé mientras lo recolocaba.
¡Condición de mujer! La gracia no sustituye a la
naturaleza, ¡no pude evitarlo!
-"Creo que el velo lo tengo un poquito torcido...
¿Y este granito? Y..."
Cuando más afanosa estaba, la pantalla se encendió y
apareció el enorme rostro de Cristo que tengo de salvapantallas. Yo seguía
sobre la tableta, pero mi reflejo ya no se veía. Sólo estaba Él.
Así me pasé toda la oración dándole gracias, y
pidiéndole que esta parábola se haga realidad en mi vida. Y creo que es a lo
que nos llama a todos los cristianos: que quien nos vea, le vea realmente a Él;
que seamos un reflejo de su amor.
¿Quién no se ha mirado alguna vez en el reflejo del
chasis de un coche, o en el agua, o, simplemente, en los cristales de una
tienda? Y, cuando miras tu reflejo, ¿qué ves? Tal vez sólo descubras cosas que
cambiar... pero así, tal y como estás, tal y como eres, Cristo te ama, da toda
su vida por ti... ¡y cuenta contigo! Él desea que hoy tú seas sus manos, sus
pies, su voz, su amor. Y, con Él, ¡tu reflejo será totalmente distinto!
Hoy el reto del amor es orar con tu salvapantallas.
¿Qué imagen tienes? Sí, es realmente una imagen que te gusta mucho, sí... pero
te invito a que (sólo por hoy) la cambies por una imagen del Señor. Sólo por
hoy, ¡deja que tu móvil te recuerde de Quién eres reflejo! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
