Por las alturas
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Podemos dar por concluido el "master en
albañilería" de arreglar el callejón. He aprendido a hacer yeso, pelar
cables, limpiar paredes, pintar... ¡Un cursillo de lo más intensivo!
La prueba de fuego ha sido el andamio. Ahí me subí,
toda valiente... aunque, entre tú y yo, reconozco que me temblaban ligeramente
las rodillas...
En cuanto me puse en la parte más alta, mi temblor se
trasmitió al andamio completo, que se puso en "modo vibración".
¡Ay, ay...!
El andamio hacía ruidos, el bote de pintura se llenó
de olas... y yo calculaba las posibles lesiones en caso de caída.
Inmediatamente el andamio entró en modo "simulacro de terremoto".
¡Aaaahhhh!
Pero no había tiempo que perder. Había que coger el
rodillo...
Comencé a pintar y, al cabo de un rato, ¡descubrí que
el andamio estaba totalmente quieto! En cuanto dejé de temblar yo, ¡él también
se detuvo!
¡Y así nos pasa muchas veces con el Señor! Cristo
siempre está pensando en nuevas aventuras. Hay momentos en que parece que mueve
toda la estructura de nuestro día, ¡con lo bien organizado que estaba todo!
¿Qué haces entonces? Si empiezas darle vueltas (¿por
qué a mí, por qué ahora...?) cada vez se tambaleará más, y puedes caerte,
perdiendo la alegría. Pero, si respondes con un "¡Me fío de ti,
Señor!", ¡tu andamio pronto recuperará la estabilidad!
Hoy el reto del amor es confiar. Si hoy tu agenda se
tambalea por un cambio de planes o un contratiempo, ¡no pierdas el equilibrio!
Entrégale ahora tu horario a Cristo, y confía, ¡es Él quien lleva tu jornada!
Pase lo que pase, hoy responde con la seguridad de la confianza: "¡Me fío
de ti, Señor!" ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
