Les recuerda que solo “una profunda conversión” permitirá “servir al
prójimo en la caridad”
El santo padre Francisco
recibió este lunes en audiencia en el Vaticano, a los participantes del
capítulo general de la Sociedad del Apostólado Católico, fundada por el
sacerdote romano San Vincenzo Palloti (1795-1850), motivo por el cual son
llamados Palotinos.
En 2011, la Sociedad
contaba con unos 2379 miembros, de los cuales 1648 sacerdotes, y 384 casas,
presentes en Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Camerún, Costa de Marfil,
Estados Unidos, India, Irlanda, Italia, Francia, Polonia, Ruanda, Suiza y
Uruguay.
El Papa recordó que el
carisma de san Vincenzo Palloti “es un don precioso del Espíritu Santo porque
ha suscitado y suscita varias formas de vida apostólica e incentiva a los
fieles a empeñarse activamente en el testimonio evangélico”.
Añadió que san Vincenzo fue
un sacerdote que reconoció en Jesús la infinita misericordia del Padre idea
“que toma un particular significado en nuestros tiempos”, porque como dice la
bula del Jubileo de la Misericordia, esta virtud “es la fuerza que vence a
todo, que llena los corazones de amor y que consuela con el perdón”.
Francisco les recordó a los
participantes reunidos en la Sala
Clementina del
Palacio Apostólico, cuál es la regla base de esta congregación: “la vida de
nuestro Señor” para “imitarlo con humildad y confianza” lo que lleva a “una
profunda conversión”. Y es esto lo que permitirá dijo el Papa, “servir al
prójimo en la caridad”.
El Pontífice subrayó una
idea que el fundador de los palotinos repetía: “La llamada a hacer
apostolado no está reservada solamente a algunos, pero dirigida a todos” motivo
por el cual les invitó a “obrar con nuevo ardor para despertar la fe
y re-encender la caridad, especialmente entre los sectores más débiles de la
población, pobres espiritualmente y materialmente”.
Les indicó que en esta
misión cuentan “con el ejemplo de tantos hermanos, auténticos testimonios del
Evangelio, que han dedicado su vida al servicio de los otros” y les confió que
“también yo les conocí durante mi servicio pastoral en Argentina y de
ellos conservo un grato recuerdo”.
Al concluir la audiencia el
Santo Padre, les encomendó a la protección de María Santísima, a quien Vincenzo
Palloti veneraba de manera especial como Reina de los Apóstoles y antes de
saludarles personalmente, les impartió la bendición apostólica.
