La gran oportunidad de enseñar el corazón de los panameños
Enorme alegría desató la
designación de Panamá por parte del Papa Francisco como sede de la próxima
Jornada Mundial de la Juventud a celebrarse enl 2019.
El presidente del país
centroamericano, Juan Carlos Varela, declaró en Cracovia tras la Misa de
clausura de la JMJ 2016, que esta será “la gran oportunidad de enseñar los
corazones hermosos del pueblo al mundo… es una gran bendición del Papa
Francisco, estoy muy contento, muy agradecido”.
Con la designación, dijo
monseñor Lacunza, Panamá sigue uniendo al mundo de una manera muy especial
debido a su posición geográfica y las buenas conexiones que tiene tanto por vía
aérea como terrestre, (puesto que) tiene un acceso muy fácil para los países de
Centroamérica y México, Norteamérica, y también de Suramérica”.
Para el cardenal panameño
–recientemente nombrado por el Papa Francisco– lo que se busca con la JMJ es la
revitalización de la juventud nacional y de todo el mundo “y conseguir una
juventud que sea consciente de dónde viene y que tengan el coraje de vivir el
día a día, para poder construir un futuro mejor para ellos y para los demás”.
En opinión de monseñor José
Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, la designación es un reto del Papa
Francisco que “nos hace ser una iglesia en salida y sobre todo una iglesia
cercana a los demás”,
“La iglesia de Panamá ya
tiene 500 años caminando de mano a la historia del pueblo”, dijo monseñor
Ulloa, recordando que en esta porción de Centroamérica, el 9 de septiembre de
1513, el Papa León X creó la primera diócesis en tierra firme en Santa María la
Antigua.
JAIME SEPTIÉN
Fuente: Aleteia
