Tarros de cristal
Tenemos unos tarros de cristal de colores de distintas
formas para meter en ellos las esencias que vayamos haciendo.
El otro día íbamos a empezar a experimentar. Nos
dijeron que los botes hay que limpiarlos con alcohol para que se les vayan los
olores que puedan tener.
Cogí un tarro amarillo, ¡el que más me gustaba!, el
alcohol, lo limpié bien por dentro, lo sequé y lo llevé adonde estábamos
trabajando. Después de un buen rato, alargué el brazo para alcanzar otra cosa y
¡vi que tenía toda la mano completamente amarilla! Parecía que estaba siendo
víctima de algún tipo extraño de mutación.
¿De dónde podía venir ese color? Retrocedí mentalmente
sobre mis pasos hasta que llegué... ¡al tarro amarillo!
-¡Los tarros destiñen!- grité alarmada.
Total, que eran muy coloridos, pero en realidad sólo
era apariencia.
Y así, cuántas veces tenemos miedo al qué dirán, a
sentirnos juzgados, y nos pintamos de colores artificiales que nos hacen
parecer aquello que no somos, nos creemos atractivos tras las máscaras que nos
creamos, pero con un simple contratiempo o unas gotas de lluvia se nos va
diluyendo el color dejándose ver nuestro verdadero ser.
Tememos ser ese tarro transparente que el Señor ha
creado, que el Señor ama con locura. No nos amamos como somos. Sin embargo, es
el tarro transparente el que se ríe de su pobreza porque se siente amado en
ella y la muestra sin temor, es el tarro transparente el que da confianza y
vive confiando, es el tarro transparente el que no se aferra a sus miedos y
deja que Cristo actúe desde él.
Hoy el reto del amor es que cojas algo para escribir y
escribas al Señor sin máscaras, sin colores artificiales. ¿Cómo estás por dentro?
¿Cómo te sientes? ¿Quién eres en realidad? ¿Qué tienes dentro? ¿En qué
necesitas profundizar lo que queda de vacaciones?... Descúbrete en diálogo de
Amor con Él, deja que los colores se vayan diluyendo. Te quiere así, tal y como
eres y como estás, ¡adelante!
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
