Gestos que animan
Hola, buenos días, hoy Verónica nos lleva al Señor.
Que pases un feliz día.
Ayer nos tocó cocina. Sinceramente, me costaba un
montón, y estuve toda la oración de la mañana pidiéndole al Señor poder verle.
Hubo un momento, mientras las demás se cambiaban, que
yo bajé a la cocina sola, y ya estaba empezando a refunfuñar:
"Es que, con todo lo que hay que hacer, y aquí
haciendo comida durante horas para que luego en 20 minutos se lo hayan comido
todo".
"¡Ah!, encima no funciona el reproductor de música..."
Y entonces entró Israel súper contenta:
-¡¡Hola!! Bueno, ¿por dónde seguimos?
-¡¡Hola!! Bueno, ¿por dónde seguimos?
Estaba emocionada. Sólo su alegría y sus ganas me
contagiaron a mí, y sentí cómo el Señor me levantaba a través de ella.
Yo me imagino a Jesús y sus discípulos en los días en
que se complicaban las cosas; seguro que la mirada de Jesús, o unas palabras,
les levantaban el ánimo para seguir esperando con alegría y paciencia, para
seguir amando.
En Isaías lo vemos: "No temas, porque yo estoy
contigo..." (Is 41, 10). Él permanece a nuestro lado no sólo en los
momentos buenos, sino siempre; y sabe lo que nuestro corazón desea, lo que nos
pone tristes, conoce nuestro corazón. Por eso Él sabe mejor que nadie qué
necesitas en cada momento.
Cuántas veces nosotros nos cegamos y no vemos más allá
de nosotros mismos. El día se vuelve gris y no hay quien nos saque de nuestro
egoísmo. Necesitamos de alguien que nos empuje, que nos anime a seguir, que nos
dé una palabra de esperanza. En esas palabras está Cristo diciendo que no
caigamos en la desesperanza, que merece la pena seguir amando.
Te invito en el reto de hoy a dar una palabra de ánimo
a alguien; a veces no hace falta una palabra, simplemente un abrazo, un guiño,
una sonrisa, un detalle que le anime a ver el día de otra manera, quedándose
con lo positivo.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
