Papa Francisco ofrece silencio y oración ante las víctimas del
Holocausto
Papa Francisco visitó hoy Auschwitz. Un emotivo acto basado en el
silencio y la oración. No hay palabras que puedan definir lo vivido en los
campos de concentración, ni palabras para definir el sentimiento del Papa
Francisco en su visita.
El Santo Padre atravesaba lentamente, en soledad, la puerta de los
campos de concentración. Allí, en el lugar donde se entra con la frase: “El
trabajo libera”, fueron exterminados más de un millón de hebreos. El Pontífice
quiso mostrar y llevar la oración y el silencio. La forma más elevada de
respetar a las víctimas.
Poco después tenía lugar el encuentro, el encuentro con las víctimas. Un
encuentro personal con 15 supervivientes del campo de concentración. Le
esperaban sentados, esperaban un gesto, la cercanía y el Papa Francisco se
acercó para compartir su dolor. El dolor de toda la humanidad ante el nazismo.
“Cada hebreo que era asesinado era una bofetada al Dios vivo en nombre de los
ídolos”, recordaría Papa Francisco en uno de sus discursos más célebres en el
Yad Vasehm de Jerusalén.
Un regalo, el de la luz, el de una lámpara. Papa Francisco se acercó
lentamente a encenderla. Es la red del campo de concentración, es la vida que
se hace presente en las ruinas del holocausto. Símbolo de la redención de la
historia humana gracias a la Pascua de Cristo. En la lámpara arde el fuego de
la caridad que supera todo el dolor, vence los miedos y convierte a los
cristianos en testigos del Dios vivo.
Para terminar Papa Francisco se adentra en el dolor. Accede a la celda
del martirio del padre Kolbe. No hay nada que decir. Oración privada del Papa
Francisco ante el dolor y el sufrimiento. Oración profunda ante los
holocaustos, la Shoah y el mal.
Son muchos los actos del Papa Francisco en Polonia. En unos ofrece
palabras, en otros muestra cercanía. Hay actos que ayudan a crecer en la fe a
los jóvenes y otros, de carácter más festivo muestran la alegría de ser
testigos de Cristo. El acto de esta mañana fue especial. Fue un acto que empezó
y terminó en la oración. El silencio dice mucho más que los discursos. A
veces…sobran las palabras.
ALVARO REAL
Fuente: Aleteia
