Al
ser cristianos “estamos llamados a buscar y desarrollar vías de reconciliación
y de paz”
El Papa Francisco y el líder de la Iglesia Armenia, el Catholicós Karin II, han
firmado una Declaración conjunta en la que condenan los fundamentalismos
religiosos y la persecución que sufren en la actualidad los cristianos. También
hablan de la familia y de la unidad.
En el texto,
ambos líderes denuncian que “las minorías étnicas y religiosas se han
convertido en el objetivo de persecuciones y de tratamientos crueles, hasta el
punto de que tales sufrimientos por pertenecer a una confesión religiosa se han
transformado en una realidad diaria”.
“Los mártires
pertenecen a todas las Iglesias y su sufrimiento constituye un ecumenismo de
sangre que trasciende las divisiones históricas entre cristianos, llamándonos a
todos nosotros a promover la unidad visible de los discípulos de Cristo”.
Ambos aseguran su
oración “para un cambio de corazón en todos aquellos que comenten tales
crímenes y en aquellos que se encuentran en condiciones de detener la
violencia”.
Asimismo dan
gracias a Dios “por la continua y creciente cercanía en la fe y en el amor
entre la Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica en el testimonio
común al mensaje del Evangelio en un mundo lacerado por conflictos y deseos de
consuelo y esperanza”.
El documento recuerda también la histórica visita de San Juan Pablo II en 2001 y asegura que el “exterminio
de un millón y medio de cristianos armenios” es “el primer genocidio del Siglo
XX”.
Todavía, “somos
por desgracia testigos de una inmensa tragedia que sucede ante nuestros ojos:
de innumerables personas inocentes asesinadas, deportadas u obligadas a un
doloroso e incierto exilio por continuos conflictos con base ética, política y
religiosa en Oriente Medio y en otras partes del mundo”, denuncia el documento.
“Imploramos a los
jefes de las naciones que escuchen la petición de millones de seres humanos que
esperan con ansia paz y justicia en el mundo, que piden el respeto de los
derechos dados a ellos por Dios, que tienen necesidad urgente de pan, no de
armas”.
El texto también
denuncia que “por desgracia, asistimos a una presentación de la religión y de
los valores religiosos en un mundo fundamentalista, que viene usado para
justificar la difusión del odio, de la discriminación y de la violencia”.
“La justificación
de tales crímenes –dice la Declaración conjunta- sobre la base de ideas
religiosas es inaceptable porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz”.
El documento
también plantea que al ser cristianos “estamos llamados a buscar y desarrollar
vías de reconciliación y de paz”.
Ambos líderes
piden también “a los fieles de nuestras Iglesias” que abran “sus corazones y
sus manos a las víctimas de la guerra y del terrorismo, a los refugiados y a
sus familias”.
El Catholicós y
el Papa reconocen que ya se ha hecho mucho, pero “se puede hacer mucho más por
los responsables políticos y la comunidad internacional para asegurar el
derecho de todos a vivir en paz y seguridad, para sostener el estado de
derecho, para proteger las minorías religiosas y étnicas, para combatir el
tráfico y el contrabando de seres humanos”.
El texto también
aborda la perdida de fe del mundo y explica que “la secularización de amplios
sectores de la sociedad, su alienación por aquellos que es espiritual y divino
conduce inevitablemente a una visión desacralizada y materialista del hombre y
de la familia humana”.
“A este respecto,
estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países”, explican.
“La Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Católica comparten la misma visión
de la familia, basada en el matrimonio, hecho de
gratuidad y de amor fiel entre un hombre y una mujer”.
Fuente:
ACI Prensa
