Sobre buenos cimientos
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
¡Hoy es el día de san Pedro y san Pablo! Ayer estuvimos de retiro y, el
sacerdote, en cierto momento, comentó que estos dos santos son las
"columnas de la Iglesia".
Lo cierto es que nunca he entendido por qué ese afán de celebrarles juntos.
¡Pero si no tienen nada en común!
Pablo era culto, intelectual, con grandes estudios... Su relación con la
Iglesia comenzó nada menos que con la espada de por medio, aprobando la lapidación
de Esteban y persiguiendo a los cristianos por todas partes...
Pedro... ¡todavía peor! El pobrecillo era un rudo pescador, presumiblemente
analfabeto, bruto como un arado, impulsivo... Andando sobre el agua, dudó; por
miedo, negó al Maestro; no tuvo fuerzas para estar al pie de la cruz, y, una
vez resucitado, no fue capaz de reconocerle en la orilla hasta que Juan le dio
el chivatazo: "¡Es el Señor!"
Pero Jesucristo apostó por estos hombres. Y hoy apuesta por nosotros, sin
fijarse en la inteligencia o el nivel de estudios. Cuenta también con que
cogemos caminos equivocados, sabe que dudamos, o que a veces nos cuesta
reconocerLe... ¡pero si es que fue así desde el principio! Nadie se queda
fuera, todos estamos invitados a formar parte del redil. Y es que, desde Pedro
hasta la última oveja... ¡somos un rebaño de perdonados! ¡Ésa es la clave!
¿Sabes qué? El Señor acaba de mostrarme qué tienen en común estos dos santos:
¡¡un corazón locamente enamorado!!
Ellos son un claro recordatorio de que "todos los santos tienen
pasado, y todos los pecadores tenemos futuro". Pedro y Pablo nos señalan
que, seamos como seamos, tengamos la historia que tengamos, la misericordia de
Cristo es nuestro fundamento. ¡Y su amor incondicional enciende el nuestro!
Hoy el reto del amor es orar por la Iglesia, especialmente por el sucesor
de Pedro, el papa Francisco, y por todos lo que, como san Pablo, se entregan
cada día por llevar el Evangelio a todos los lugares de la tierra. ¡Y
felicidades a todos los Pedros y Pablos! ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
