“En la Pasión de Cristo está la respuesta de Dios al grito angustiado y a
veces indignado que provoca en nosotros la experiencia del dolor y de la
muerte”
En la homilía
en la Misa de
canonización de dos nuevos santos, el Papa Francisco recordó que la experiencia
del cristiano pasa por “no escapar de la cruz, sino de permanecer
ahí, como hizo la Virgen Madre, que sufriendo junto a Jesús recibió la gracia
de esperar contra toda esperanza”.
El Pontífice
también aseguró que “Jesús no cesa de hacer brillar la victoria de la gracia
que da vida”. “Él toma consigo
todos nuestros pecados, los borra y nos devuelve vivos a la misma Iglesia. Y esto sucede de
modo especial durante este Año Santo de la Misericordia”, dijo.
La Plaza de San
Pedro acogió este domingo la Misa con el rito de canonización del beato polaco
Stanislao di Gesù Maria Papczynski y de la sueca María Elisabetta Hesselblad.
El Papa afirmó
sobre ellos que permanecieron “íntimamente unidos a la pasión de Jesús y en
ellos se ha manifestado el poder de su resurrección”.
El tema central
de la homilía fue “la victoria de Dios sobre el dolor y la muerte”, algo que se
puede observar también en las lecturas de la liturgia del día.
“Es el
Evangelio de la esperanza que surge del Misterio Pascual de Cristo, que se
irradia desde su rostro, revelador de Dios Padre y consolador de los afligidos.
Es una palabra que nos llama a permanecer íntimamente unidos a la pasión de
nuestro Señor Jesús, para que se manifieste en nosotros el poder de su resurrección”.
Francisco
reconoció que “la Pasión de Cristo está la respuesta de Dios al grito
angustiado y a veces indignado que provoca en nosotros la experiencia del dolor
y de la muerte”.
“Esta ha sido
también la experiencia de Estanislao de Jesús María y de María Isabel
Hesselblad, que hoy son proclamados santos: han permanecido íntimamente unidos
a la pasión de Jesús y en ellos se ha manifestado el poder de su resurrección”.
El Santo Padre
explicó que tanto la primera lectura como el Evangelio “presentan dos signos
prodigiosos de resurrección, el primero obrado por el profeta Elías, el segundo
por Jesús. En los dos casos, los muertos son hijos muy jóvenes de mujeres
viudas que son devueltos vivos a sus madres”.
El Santo Padre
afirmó que “la ternura de Dios se revela plenamente en Jesús” y puso de ejemplo
la historia de San Pablo. “Una especie de resurrección es también la del
apóstol Pablo, que de enemigo y feroz perseguidor de los cristianos se
convierte en testigo y heraldo del Evangelio”, concretó.
“Este cambio
radical no fue obra suya, sino don de la misericordia de Dios, que lo «eligió»
y lo «llamó con su gracia», y quiso revelar «en él» a su Hijo para que lo
anunciase en medio de los gentiles”.
Fuente: ACI Prensa