Ayuda
a reconocerlos escuchar la Palabra de Dios y la oración sincera, es importante
no creernos autosuficientes
La
pérdida del sentido del pecado está en la base no solo de la crisis que
padece el sacramento de la Penitencia, sino de una crisis mucho más
extensa y profunda que afecta a toda la vida cristiana.
No
reconocerse pecador es perder el realismo más elemental en la vida
cristiana. Creer
que la gente ha dejado de confesarse porque hay mucha más santidad me
parece una ingenuidad monumental.
Curiosamente, los
santos siempre han sido los que se han reconocido más pecadores.
Esta
cuestión es muy importante, tanto que ha sido planteada de manera explícita al papa Francisco en su excelente libro El nombre de Dios es Misericordia.
Recomiendo
vivamente su lectura para entender a fondo el sacramento de la confesión.
Cito
literalmente al papa Francisco cuando se le pregunta cómo logramos
reconocernos pecadores y sobre lo que le diría a alguien que no se
siente pecador.
Dice
así el papa Francisco: “¡Les
aconsejaría que pidieran esta gracia! Sí, porque reconocernos
pecadores es una gracia. Es una gracia que te viene dada.
Sin
la gracia, a lo máximo que se puede llegar es a decir: soy
limitado, tengo mis límites, estos son mis errores.
Pero
reconocernos pecadores es otra cosa. Significa ponerse frente a
Dios, que es nuestro todo, presentándonos a nosotros mismos, es
decir, nuestra nada. Nuestras miserias, nuestros pecados.
Es realmente una gracia que se debe pedir“.
Efectivamente
es una gracia que nos
llega ordinariamente por la escucha de la Palabra de Dios y la
oración sincera.
Dice
también el papa Francisco: “La misericordia existe, pero si tú no
quieres recibirla… Si no te reconoces pecador quiere decir que no
la quieres recibir, quiere decir que no sientes la necesidad… Es
importante no creernos autosuficientes”.
Por Joan
Antoni Mateo
Fuente: Aleteia
