¿Qué horno quieres elegir?
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace unos meses, al Noviciado nos han regalado un horno para poder hacer
toda clase de artículos de sublimación.
Para que me entiendas: hacemos un diseño en el ordenador, lo imprimimos con
una impresora especial, se pega en la taza, la camiseta, la alfombrilla de
ratón... en fin, donde quieras transferirlo, se agarra con una abrazadera y así
se mete al horno. Con una temperatura de 200 grados, eso pone el horno de
sublimación.
Total, que me tocaba cocina, estaba sola y pensé que ésa era mi ocasión
para hacer un experimento.
"El horno de la cocina es mucho más grande y también alcanza los 200
grados... ¡Aquí seguro que puedo hacer un montón de tazas a la vez!"
Calenté el horno, preparé todo y las metí a cocer. Cuando sonó mi alarma,
las saqué y cuál fue mi sorpresa al ver se había transferido mal. No sé
exactamente dónde falló, si en el calor, en el tiempo o en el horno. Lo que sí
sé es que luego el pollo que cociné en el horno salió riquísimo.
Lo más curioso de todo es que yo estaba segura de que en el horno de la
cocina me saldría el trabajo igual que en el horno de sublimar, en ningún
momento dudé de mí.
Cuántas veces confundimos las cosas, y lo de cocinar lo metemos en el horno
de trabajar y lo de trabajar en el de cocinar, además parece que todo cuadra y
que está perfecto... pero sólo cuando vemos el resultado caemos en la cuenta de
que lo que estamos haciendo está equivocado.
Jesús le dedicaba a cada cosa su momento: si tenía que predicar y estar con
la gente, estaba atendiendo a todos; si tenía que orar, se retiraba por las
noches y estaba con el Padre. Hoy Jesús quiere hacer en ti su historia de amor,
quiere enseñarte a usar los hornos, mostrarte cómo cada uno tiene su función y
que, si usas cada uno para lo que es, descubrirás que todo sale bien.
Hoy el reto del amor es dejarte amar. Antes de planificar el día, ora un
poco y mira qué tienes que meter en cada horno, cómo lo tienes que meter y la
temperatura que tienes que dar. No trates a todos igual, trata a cada persona
con amor. Y, cuando sepas qué meter en cada horno, en el día de hoy hazlo desde
el amor y por amor. Verás nacer la luz en tu vida.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
