Las
autoridades europeas están sobrepasadas y obliga a malvivir, en el mejor de los
casos, a los refugiados
Europa se movilizó este fin de semana
para defender los derechos humanos de las personas refugiadas que llegan a la
Unión Europa. Muchas
ciudades europeas mostraron que es necesario un pasaje seguro para todos
aquellos que vienen huyendo de la guerra.
Si no encuentran un pasaje seguro, una
manera de llegar a Europa, terminan siendo víctimas de las mafias, de la trata
de personas. Si Europa cierra las fronteras sólo consigue más miedo y más
dolor. Los refugiados están huyendo e intentarán cruzar. Las mafias se
aprovechan de esta desesperación.
Cristina Manzanedo, del Servicio de
Jesuita a Migrantes lo explicaba este fin de semana en El Espejo de la Cadena COPE: “El mayor negocio ya no es la droga y las
armas, la fuente principal de ingresos para las mafias es la trata de personas.
España es una ruta de acceso de la trata de personas”.
En el diario español El Mundo, Cristina
Manzanedo acaba de escribir la historia de una familia siria. Una familia que
tuvo que ponerse en manos de las mafias. Sabían que su llegada a Europa era muy
difícil y sin embargo se arriesgaron. Es la historia de Maisaa Nur El Din, 39
años, profesora de Instituto, Nabil Abu Ismail de 44 años, Ingeniero Civil y
sus dos hijas de 12 y 9 años. Sus dos hijas se ahogaron en el Egeo el 21 de
enero intentando huir de la guerra.
“Creo que estamos en un momento peligroso
para Europa”, explica la abogada y responsable de incidencia de los servicios
de jesuitas a migrantes: “Vale más la vida de un europeo que la de
un africano o un sirio. Para
los cristianos la vida es un valor absoluto, no se pude condenar a nadie a
morir o a malvivir. Si se actúa con medidas de hostilidad y no de hospitalidad
se están traicionando los valores europeos”.
Falta
de coordinación, cargas policiales, muros y vallas como respuesta
Mientras tanto en Europa lo gobernantes
siguen sin saber qué hacer. Los bloqueos fronterizos se han recrudecido.
Macedonia mostró esta semana la hostilidad que ya había demostrado el año
pasado Hungría. La bienvenida que dieron a los refugiados nunca la olvidarán.
Gases lacrimógenos y cargas policiales impidiendo por la fuerza el tránsito y
la llegada de los inmigrantes.
Son 8.000 personas las que se encuentran
en la frontera de Grecia y Macedonia. Son sirios e iraquíes que se unen a las
25.000 personas atrapadas por las restricviones puestas por los países
europeos. Macedonia, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria sólo permiten el
acceso de 580 personas en cada uno de estos países.
En Francia se ha desalojado el campamento
de Calais. 3.000 refugiados que vivían en la llamada “Junga de Calais”
esperando para cruzar el canal de la Mancha. Ahora se les intenta realojar en
caravanas o centros de acogida dispersos por todo el país. Una situación que ha
supuesto tensión, violencia, cargas policiales, miedos e inseguridad en los
habitantes de la zona francesa cercana al canal de la Mancha.
¿Qué esta ocurriendo? ¿Se hace lo que se
puede? ¿Es imposible acogerlos a todos? Cristina Manzanedo cree que se pueden
hacer cosas. Sólo hay que tener voluntad política. “Vivimos lo que va a ser el
mayor reto de Europa en el siglo XXI, que tiene que ser abordado a corto, medio
y largo plazo. Es un millón de personas en un continente de 550 millones”.
Las sociedades europeas son capaces de
acoger a los refugiados, son capaces de ofrecer una respuesta rápida y ejemplo
de ellos es la movilización de toda Europa este fin de semana. Ejemplo de ello
son los voluntarios que rápidamente llegaron a las costas de Grecia (Lesbos) o
la movilización ocurrida tras la sensibilización del dramático caso de Aylan,
la apertura de parroquias, familias o casas.
Ahora sólo
falta que los políticos se pongan de acuerdo y que pongan de manifiesto que una
vida es una vida y merece todos los derechos y respetos. Sea esa vida francesa, italiana,
húngara, croata, española, siria, africana, americana o de cualquier lugar del
mundo.
Fuente: Álvaro Real/Aleteia
