CANCIÓN 2
allá por las majadas al otero,
si por
ventura vierdes
aquel que yo
más quiero,
decilde que adolezco, peno y muero.
DECLARACIÓN
1. En esta canción el alma se
quiere aprovechar de terceros y medianeros para con su Amado, pidiéndoles le den parte de su dolor y pena; porque propiedad es del
amante, ya que por la ausencia no puede comunicarse, hacerlo por
los mejores medios que puede; y así el alma, de sus
deseos, afectos y gemidos, se quiere aquí aprovechar como de mensajeros
que tan bien
saben manifestar los secretos del corazón; y así, dice:
Pastores, los
que fuerdes,
2. llamando pastores a los afectos y deseos,
porque ellos apacientan al alma de bienesespirituales
(porque pastor quiere decir apacentador), y mediante ellos se comunica Dios a ella, porque sin ellos no se le comunica. Y dice:
Los que fuerdes, es a saber, los que de puro amor saliéredes, porque no todos van, sino los que salen de
fiel amor.
Allá por las majadas al otero.
3. Llama majadas a los coros de los ángeles, por los cuales de coro en coro van nuestros gemidos
y oraciones a Dios; al cual llama otero porque, así como el
otero es alto, así Dios es la suma alteza, y porque
en Dios, como en el otero, se otean y ven todas las cosas; al cual van nuestras
oraciones, ofreciéndoselas los ángeles, como habemos dicho, porque ellos son los que
le ofrecen nuestras oraciones y deseos, según lo dijo el ángel al santo Tobías (Tb 12,
12), diciendo: Quando orabas cum lachrymis et sepeliebas, etc., ego obtuli orationem
tuam Domino, que quiere decir: Cuando orabas con lágrimas y
enterrabas los muertos, yo ofrecí al Señor tu oración.
También se pueden
entender estos pastores, que aquí dice el alma, por los mismos ángeles; porque no sólo llevan a
Dios nuestros recaudos, sino también traen los de Dios a nuestras
almas, apacentándolas como buenos pastores de dulces inspiraciones y comunicaciones
de Dios, por cuyo medio también Dios las hace, y ellos nos
amparan de los lobos, que son los demonios, y nos defienden de ellos como buenos
pastores.
Si por
ventura vierdes.
4. Y es tanto como decir: si por mi buena dicha y
ventura llegáredes a su presencia, de suerte
que os vea y os oiga. Donde es de notar que, aunque es verdad que Dios todo lo sabe y entiende, y hasta los mínimos
pensamientos del alma ve y nota (Dt. 31, 12), entonces se dice ver nuestras necesidades o
oirlas, cuando las remedia o las cumple. Porque no cualesquier necesidades ni
cualesquier peticiones llegan a colmo que las oiga Dios para cumplirlas, hasta que en sus ojos llegue bastante
tiempo y sazón y número para
concederlas o remediarlas; y entonces se dice verlas y oírlas, según es de ver
en el Exodo (Ex 3, 7n8), donde, después de cuatrocientos años que los
hijos de Israel habían estado afligidos en la servidumbre de Egipto, dijo
Dios a Moisés: Vidi
aflictionem populi mei in Aegipto et clamorem eius audivi,
etc., et descendi liberare eum, esto es: Vi la aflicción de mi
pueblo y he oído su clamor, y he
bajado para librarlos, como quiera que siempre la hubiese visto; pero entonces se dijo
verla cuando por la obra quiso cumplirla. Y también dijo san Gabriel a Zacarías (Lc. 1, 13): Ne timeas, Zacharia,
quioniam exaudita est desprecatio tua, que quiere decir: No temas Zacarías, porque es oída tu oración, es a saber, concediéndole el hijo
que muchos años le había andado pidiendo, como quiera que siempre le
hubiese oído.
Y así ha de entender
cualquiera alma que, aunque Dios no acuda luego a su necesidad y ruego, no por eso, si ella no lo desmerece, dejará de acudir en
el tiempo debido y portuno, el cual es, como dice David (Sal. 9, 10), adiutor
in opportunitatibus, in tribulatione, esto es, ayudador en las oportunidades y
en la tribulación. Quiere, pues, decir aquí el alma cuando dice: Si por ventura vierdes, si por mi buena ventura ha llegado el tiempo y sazón en que mis
deseos y peticiones
hayan llegado a que los vea para cumplírmelos, aquel que yo más quiero,
5. Es a
saber, más que a
todas las cosas. Y entonces, hablando a lo perfecto, le quiere más que a todas las cosas el alma,
cuando no se le pone nada por delante que la impida hacer y padecer por él cualquier cosa. A éste, pues,
que ella más quiere,
envía por
mensajeros a sus deseos con el recaudo de sus necesidades y penas, diciendo:
Decilde que
adolezco, peno y muero.
6. Tres maneras
de necesidades representa aquí el alma, conviene a saber: dolencia, pena y muerte.
Porque el alma que de veras ama, ordinariamente en el sentimiento de la
ausencia de Dios padece de estas tres maneras dichas, según las tres
potencias del alma, que son: entendimiento, voluntad y
memoria. Acerca del entendimiento adolece, porque no ve a Dios, que es la
salud del entendimiento. Acerca de la voluntad pena, porque carece de la posesión de Dios,
que es el descanso, refrigerio y deleite de la voluntad. Acerca de la memoria
muere, porque, acordándose que carece de todos los bienes del entendimiento, que es ver a
Dios, y de todos
los deleites de la voluntad, que es poseerle, y que también es muy posible carecer de él para siempre, padece en esta memoria a manera de
muerte.
7. Estas tres necesidades representó también Jeremías (Lm. 3,
19) a Dios, diciendo: Recordare paupertatis
meae, absynthii et fellis, que quiere decir: Acuérdate de mi
pobreza, y del ajenjo y de la hiel. La pobreza se refiere al entendimiento,
porque a él pertenecen
las riquezas de
la sabiduría de Dios, en la cual, como dice
san Pablo (Col. 2, 3), están encerrados todos los tesoros de
Dios. El ajenjo, que es hierba amarísima, se refiere a la voluntad,
porque a esta potencia pertenece la dulzura de la posesión de Dios, de la cual careciendo, se queda con la amargura, según el ángel dijo a
san Juan en el Apocalipsis (Ap 10, 9), diciendo: Accipe
librum, et devora illum, et faciet amaricari ventrem tuum, que quiere decir: Toma
y come el libro y hacerte ha amargura en el vientre, tomando allí el vientre
por la voluntad.
La hiel se
refiere a la memoria, que significa la muerte del alma, según da a entender
Moisés en el
Deuteronomio (Dt 32, 33), hablando de los condenados, diciendo: Fel draconum
vinum eorum, et venenum aspidum insanabile, esto es: Hiel de dragones será el vino de
ellos, y veneno de áspides insanable; lo cual significa allí el carecer de Dios, que es muerte del alma. Y estas tres
necesidades y penas están fundadas en las tres virtudes
teologales, que son: fe, caridad y esperanza, que se refieren a las tres dichas
potencias: entendimiento, voluntad y memoria.
8. Y es de
notar que el alma, en el dicho verso, no hace más que representar su necesidad
y pena al Amado, porque el que discretamente ama, no cura de pedir lo
que le falta y desea sino de representar su necesidad, para que el Amado
haga lo que fuere servido; como cuando la
bendita Virgen dijo al amado Hijo en las bodas de Caná de Galilea,
no pidiéndole derechamente
el vino, sino diciendo: No tienen vino (Jn. 2, 3); y las hermanas de Lázaro le enviaron, no a decir que sanase a
su hermano, sino a decir que mirase que al que amaba estaba enfermo (Jn. 11, 3)
Y la causa
por que sea mejor para el amante representar al Amado su necesidad que pedirle el
cumplimiento de ella, es por tres cosas: la primera, porque mejor sabe el Señor nuestras necesidades
que nosotros mismos; la segunda, porque el Amado más se compadece viendo la necesidad de su amante, y se
mueve viendo su resignación; la tercera, porque más seguridad
lleva el alma acerca del amor propio y propiedad en representar su falta, que
en pedir lo que a su parecer le falta. Ni más ni menos
hace el alma en este presente verso, representando sus tres necesidades, lo
cual es tanto como pedirle el remedio de ellas. Porque decir: Decidle que adolezco, peno y muero, es como decir: pues
adolezco, y él sólo es mi salud, que me dé mi salud; y pues peno, y él solo es mi
descanso, que me dé mi descanso; y pues muero, y él solo es mi vida, que me dé mi vida.
Fuente: Portal Carmelitano
