No te cosas los bolsillos
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
En el hábito tenemos bolsillos "postizos"
que, una vez atravesados, van a dar a grandes bolsillos reales. El frío está en
el momento cumbre en Lerma, y esos grandes bolsillos se convierten en un buen
refugio para las manos, pues llegan a cubrirlas por completo.
Ayer me guardé el paquete de pañuelos en el bolsillo,
caminé un poco y mis pies tropezaron... ¡con un paquete de pañuelos! Era el que
acababa de meter. Analicé rápidamente la situación y es que, los bolsillos, por
el peso de mis manos, poco a poco se me han ido descosiendo, disminuyendo así
su capacidad de contenido. Ahora, cada vez que meto algo, tengo que ir con
mucho cuidado.
Tienes mucha razón, pero es que, cada vez que meto la
mano y siento la rotura, le pido al Señor la gracia de darme hasta que se me
"rompan" del todo los bolsillos, que disfrute viendo caer las cosas
que intento meter en ellos: que disfrute dejando que mi tiempo se vaya
escuchando a una hermana, que mi boli se gaste escribiendo a un hermano para
ayudarle, que mi corazón se vacíe en detalles por las personas que el Señor me
ponga en el camino, que mis cosas no se queden sepultadas entre hilos y cobren
vida en manos del que lo necesita.
En Cuaresma, la Iglesia nos pide cuidar de forma
especial las Obras de Misericordia. Mirar por el que sufre, vivir para los
demás y no para nosotros mismos. Prueba a dejar que tu bolsillo se rompa; no es
necesario que caiga comida o dinero, a veces cuesta más dejar caer el tiempo,
la escucha, la visita inesperada... para ello pide al Señor poder mirar por sus
ojos desde la misericordia.
Hoy el reto del Amor es que tengas un detalle con un
necesitado de cualquier tipo.
Y después... pregunta a tu corazón cómo se siente.
¿Merece la pena?
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
