Obedecer a tu jefe o
superior
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Desde hace doce días tengo a una amiga que está como
loca porque en su trabajo tenía que entregar un informe, para ella era
importantísimo. Trabajó duro la semana pasada dándole vueltas y estudiando el
caso, quedándose hasta muy tarde trabajando. Yo sólo pensaba: "Como luego
su jefe no se lo pase..."
Por fin entrega el informe y, cuál es su sorpresa: el
jefe la llama y le dice que es un buen trabajo pero incompleto. Acto seguido le
envía un correo de tres folios con todas las correcciones.
Cuando me lo contó, pensé: "¿Y ahora?"
Muy sencillo: obedeciendo no te equivocas. El camino
era claro: está bien el trabajo, pero incompleto. Obedece a lo que te pide tu
jefe, fíate de su sabiduría y verás cómo no pierdes la Paz.
Pero mi amiga no cogió ese camino. Se pasó todo el
viernes y el sábado dándole vueltas a lo que estaba bien o mal. ¿La conclusión
el domingo? La cabeza caliente... y los pies fríos.
En un momento dado me llama y me comparte cómo se
encuentra y le digo:
-Natalia, si quieres tener paz, OBEDECE. Coge el informe y el correo de tu jefe y, paso a paso, contesta todo lo que te pide; verás otro resultado.
-Natalia, si quieres tener paz, OBEDECE. Coge el informe y el correo de tu jefe y, paso a paso, contesta todo lo que te pide; verás otro resultado.
Así lo hizo, y hoy entregará el informe. No sé si
estará bien o mal, pero seguro que no se equivoca porque el que obedece es
bendecido: dentro de ti te sientes feliz de hacer lo que te han mandado.
¿Sabes qué? En la Orden de Predicadores, el día de
nuestra profesión, sólo emitimos un voto. Los votos clásicos en la vida
religiosa son "pobreza", "castidad" y
"obediencia". Pues bien, públicamente nosotros sólo mencionamos la
obediencia (los otros dos se consideran implícitos). Santo Domingo, nuestro
fundador, decía que la obediencia es lo más difícil, ¡pues muchas veces
nuestras razones nos gritan que hagamos justo lo contrario de lo que nos piden!
Y, sin embargo, la obediencia nos hace parecernos a
Cristo. Muchas veces, la Escritura se refiere a Él como "el
Obediente". Es cuestión de tener corazón de niño: Cristo se fiaba de su
Padre. Y tú, ¿crees que es Cristo quién lleva tu historia? Hoy te invito a que
le descubras detrás de aquello que te piden.
Hoy el reto del amor es obedecer a tu jefe. Pero no
apañes lo que te mande hacer... escucha atento lo que te pide, y obedece.
Descubrirás dentro de ti, la alegría y santificación en el trabajo.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas
de Lerma
