Mark Desser estuvo en Madrid para presentar la Jornada de la
Infancia Misionera que organiza Obras Misionales Pontificia
El vicario de la diócesis de
Yibuti, el americano Mark Desser, dirige un colegio donde no hay cristianos.
Señala que la vida es percibida como un regalo en su país y rechazan la
ideología de género.
Nació en Estados Unidos, sintió una llamada para
servir a los musulmanes y fue ordenado en 2011 en la catedral de Yibuti. Por
eso, se define como el cura de los musulmanes, ya que convive codo a codo con
ellos y reside en un país de mayoría islámica.
Mark Desser es uno de los cinco sacerdotes (incluido el obispo) que trabajan en Yibuti, un pequeño país en el cuerno de África, de mayoría musulmana. Reside al norte del país en la misión católica de Tadjorurah. Comprende que, debido a las atrocidades cometidas por el Estado Islámico, el mundo occidental tenga cierto recelo hacia las personas que profesan el Islam: “Se tiene miedo a lo desconocido. Los musulmanes con los que convivo tienen muchas virtudes: saben perdonar y valoran la vida. En mi país no existe el aborto, un niño es un regalo y un don”, señala a Religión Confidencial.
Mark Desser es uno de los cinco sacerdotes (incluido el obispo) que trabajan en Yibuti, un pequeño país en el cuerno de África, de mayoría musulmana. Reside al norte del país en la misión católica de Tadjorurah. Comprende que, debido a las atrocidades cometidas por el Estado Islámico, el mundo occidental tenga cierto recelo hacia las personas que profesan el Islam: “Se tiene miedo a lo desconocido. Los musulmanes con los que convivo tienen muchas virtudes: saben perdonar y valoran la vida. En mi país no existe el aborto, un niño es un regalo y un don”, señala a Religión Confidencial.
Respecto
al Estado Islámico afirma que “hacen falta leyes que fomenten la convivencia y
que sean verdaderamente justas”. A pesar de que los cristianos son minoritarios
en Yibuti, (sólo representan el 1-2% de la población), subraya el papel
educativo de la Iglesia, que acoge a ricos y pobres, a musulmanes y cristianos,
e incide en la importancia de la educación para la pacificación de la zona. En
su país, la Iglesia goza de libertad de acción, lo que contrasta con su vecina
Somalia.
Este
joven sacerdote de 43 años dirige una escuela de formación profesional, de la
que también es sacerdote, profesor y hombre de mantenimiento. En este centro no
hay cristianos, solo alumnos, padres y profesores que profesan el Islam.
También trabaja codo a codo con musulmanes en otra escuela de alfabetización,
donde los niños más pobres aprenden a leer para luego reintegrarse al sistema
educativo nacional.
Tiene
claro que su intención es contribuir a la paz y al diálogo, “sin manipular las
conciencias y dejando actuar al Espíritu Santo”, señala. Recuerda asimismo, que
cristianos y musulmanes están llamados al entendimiento. “Somos hijos de un
mismo Padre, herederos de la creación y estamos llamados a ser guardianes de
nuestros hermanos. Los cristianos tenemos que demostrarles
a su vez el amor de Dios, es lo más radical que tenemos”, señala.
Rechazo a la ideología de género
En
su país, las corrientes actuales que imperan en Occidente, como la ideología de
género, son rechazadas en África. Argumenta que “esta ideología cambia el
sentido de la naturaleza de la persona, de la familia y del matrimonio. El niño
tiene derecho a conocer íntegramente a su madre y a su padre, no al 50% de uno
de los dos. Se escandalizan porque en África está permitida la
poligamia pero pienso que en muchos casos, el divorcio es una forma de
poligamia”, afirma.
Lo
dice una persona que es el penúltimo de 17 hermanos, con una madre que le
llevaba a misa y a confesar quisieran o no. Después de estudiar ingeniería
electrónica y trabajar para la General Motors en Estados Unidos y Alemania,
abandonó su profesión e ingresó en la comunidad religiosa Los Siervos de los
Pobres. Posteriormente, se marchó a Francia a trabajar en la Fundación
Misioneros de la Misericordia, creada por el obispo de Toulon, Dominique Rey,
una entidad para promocionar el diálogo entre musulmanes y cristianos. Hasta
que el actual obispo de Yibuti, monseñor Giorgio Bertin, pidió sacerdotes para
su diócesis.
“Rezo por la unidad de España”
Por
último, señala que lleva a España en su corazón. “Los españoles forman un
pueblo único y me da pena que se rompa la unidad de España. La diversidad de
lenguas yculturas enriquece al conjunto de todos los españoles, pero la
idiosincrasia e hispanidad de los españoles no se puede perder”. Mark Desser
estudió en los seminarios que la comunidad religiosa Los Siervos de los pobres
tiene en Toledo y Tarazona.
Fuente: Religion Confidencial/OMP
