Ahora que se acerca la fecha de su canonización, es buen
momento para conocer su pensamiento
Con
el anuncio reciente de la canonización de la Madre Teresa, conviene
recordar algunas de sus exhortaciones más inspiradoras (y retadoras):
1) Si
estás juzgando a las personas, no tienes tiempo de amarlas.
2) La
mayor enfermedad de Occidente hoy no es la tuberculosis o la lepra; es no ser
querido, no ser amado y que nadie se preocupe por ti. Podemos curar las
enfermedades físicas con la medicina, pero la única cura para la soledad, la
desesperación y la falta de esperanza es el amor. Hay muchos en el mundo que
mueren por un trozo de pan, pero hay muchos más que mueren por un poco de amor.
La pobreza de Occidente es un tipo distinto de pobreza – no es sólo una pobreza
de soledad, sino también de espiritualidad. Hay un hambre de amor así como hay
hambre de Dios (Camino de
sencillez).
3)
¿Cuál es mi pensamiento? Yo veo a Jesús en cada ser humano. Me digo: este es
Jesús hambriento, tengo que darle de comer. Este es Jesús enfermo. Este tiene
lepra o gangrena; tengo que lavarle y atenderle. Yo sirvo porque amo a Jesús.
4)
Sed amables con los demás en vuestros hogares. Sed amables con los que os
rodean. Prefiero que cometáis errores en la amabilidad antes que hacer milagros
con crueldad. A menudo basta una palabra, una mirada, un gesto, y la oscuridad
llena el corazón de los que amamos (La
alegría de amar).
5)
Rezo para que entiendas las palabras de Jesús, “Amaos unos a otros como yo os
he amado”. Pregúntate, “¿Cómo me ha amado él a mi? ¿De verdad amo de la misma
forma a los demás?” Hasta que este amor no esté en nosotros, podemos matarnos a
trabajar y será sólo trabajo, no amor. El trabajo sin amor es esclavitud (Ven, sé mi luz).
6) Un
sacrificio, para ser verdadero, tiene que costar, tiene que doler, tiene que
vaciarnos de nosotros mismos. El fruto del silencio es la oración, el fruto de
la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el
servicio, el fruto del servicio es la paz.
7)
Buscar el rostro de Dios en todo, en todas las personas, en todo momento, y su
mano en todo acontecimiento; esto es lo que significa ser contemplativo en el
corazón del mundo. Ver y adorar la presencia de Jesús, especialmente en la
humilde apariencia del pan, y en la angustiosa forma de los pobres (En el corazón del mundo).
8) Lo
que tú haces yo no puedo hacerlo, y lo que yo hago tú no puedes hacerlo, pero
juntos estamos haciendo algo hermoso para Dios, y esa es la grandeza de Dios
por nosotros – darnos la oportunidad de ser santos a través de las obras del
amor que realizamos, porque la santidad no es el lujo de unos pocos. Es una
tarea sencilla para ti, para mí – tu en tu lugar, en tu trabajo, y yo y los
demás, cada uno de nosotros, en el trabajo, en la vida es donde hemos prometido
honrar a Dios… Tú debes llevar tu amor por Dios a la vida (Donde hay amor está Dios).
9)
Cuando un pobre muere de hambre, no ha sucedido porque a Dios no le importe él
o ella. Sucede porque ni tú ni yo hemos dado a esa persona lo que necesitaba.
10)
Jesús quiere que yo os repita… cuánto es el amor que tiene por cada uno de
vosotros — mucho más del que podéis imaginar. … No sólo os ama, mucho más – os
anhela. Os echa de menos cuando no estáis cerca. Tiene sed de vosotros. Os ama
siempre, incluso cuando no os sentís dignos de ello… (Ven, sé mi luz).
Fuente:
Aleteia
