Los cristianos son perseguidos sin piedad y mueren todos los
días de las formas más atroces por defender su fe o mejor y más terrible aún,
por no renegar de ella
Los cristianos por el simple hecho de serlo y por
el terrible delito de no querer renunciar a su fe cristiana milenaria, que se
extendió muy pronto en sus países, Irak y Siria, están sufriendo un genocidio
ante la indiferencia generalizada de Occidente que mira para otros lugares y
sólo se moviliza y con mucha razón, cuando el terrorismo yihadista siembra la
destrucción y la muerte en nombre de blasfemias satánicas.
En Asturias han
estado presentes en los últimos días, dos testigos excepcionales de estos
asesinatos, extorsiones, humillaciones y toda clase de violaciones de los
derechos humanos de las más débiles mujeres, ancianos y niños.
La entrevista publicada por La Nueva España
ayer sábado 19 de diciembre a la Hermana Guadalupe, Misionera del Verbo
Encarnado (eso es la Navidad) describe, como testigo excepcional,
los terribles sufrimientos a los que están sometidos los cristianos: mujeres
esclavizadas, humilladas y violadas; niños crucificados; hombres brutalmente
asesinos. Los cristianos- afirma la Hermana Guadalupe- son perseguidos sin
piedad y mueren todos los días de las formas más atroces por defender su fe o
mejor y más terrible aún, por no renegar de ella.
Para esta argentina intrépida, con una relación
muy especial con el Papa Francisco, la única solución para solucionar los
terribles asesinatos y violaciones que sufren los sirios en general y los
cristianos en particular es una intervención militar liderada por una coalición
internacional apoyando a los gobiernos de Siria e Irak.
Describe con espanto la situación en Alepo, una
ciudad tranquila, occidentalizada y modernizada, en donde los cristianos podían
vivir con total normalidad, ahora una infierno. Aunque considera que Al Asad es
un dictador, los cristianos no sólo eran respetados, y la población siria se
encontraba bien en ella y disfrutaba tanto de bienestar social como de buena
convivencia. El gobierno de Al Asad era laico y los cristianos gozaban de
protección.
La llamada primavera árabe apoyada por Occidente
de la forma más arbitraria no queriendo reconocer la realidad de Siria sólo ha
dejado muerte, asesinato, dolor, guerra y sufrimiento, en donde las mujeres son
esclavas sexuales, los niños son decapitados, enterrados vivos.
El otro testimonio sobre la
realidad de Irak es el de Raad Salam Naaman, que en un prestigio
club social estudiantil de Oviedo, ofreció una conferencia sobre la realidad de
Irak totalmente coincidente con la el de la Hermana Guadalupe, también La
Nueva España publicó hace unos días una entrevista con este héroe
irakí.
Nació en Mosul, la antigua y bíblica Nínive. Ha
participado en las dos guerras de Irán-Irak y en la Primera Guerra del Golfo.
Es uno de los pocos afortunados que han logrado salvarse, escapando y buscando
una nueva vida fuera de su país natal. En 1995 llega a Madrid, obtiene asilo
político. Tiene la nacionalidad española. Doctor en Filología Árabe Lcdo. en
Ciencias Económicas. Escritor. Es uno de los mayores expertos mundiales en el
mundo árabe musulmán, como se desprende de algunas de sus obras: “Todo
sobre el Islam” o “Desvelando el Islam”.
Oírle hablar de las humillaciones, violaciones,
violencias que sufren los cristianos católicos en Irak, tanto familiares como
amigos, especialmente mujeres, incluidas niñas, así como de los miles de
cristianos encarcelados en países musulmanes sin juicio, justicia y razón con
la mentira y el odio, como excusas, resulta estremecedor. Para él también la
primavera árabe de Irak mal llevada y peor entendida por Occidente ha supuesto
que Irak hoy sea un país en donde el yihadismo ha impuesto la muerte, le sangre
y el terror para los cristianos. Y como afirma, Raad Salam, los mismos que
aplaudían la frustrada primavera árabe que no era tal, guardan un silencio
incomprensible.
Fuente: Revista Ecclesia
