Prosigue en la
mortificación, y cómo ha de huir de los puntos y razones del mundo para
llegarse a la verdadera razón.
1. Muchas veces os lo
digo, hermanas, y ahora lo quiero dejar escrito aquí, porque no se os olvide,
que en esta casa, y aun toda persona que quisiere ser perfecta, huya mil leguas
de "razón tuve", "hiciéronme sinrazón", "no tuvo razón
quien esto hizo conmigo"... De malas razones nos libre Dios. ¿Parece que
había razón para que nuestro buen Jesús sufriese tantas injurias y se las
hiciesen y tantas sinrazones? La que no quisiere llevar cruz sino la que le
dieren muy puesta en razón, no sé yo para qué está en el monasterio; tórnese al
mundo, adonde aun no le guardarán esas razones. ¿Por ventura podéis pasar tanto
que no debáis más? ¿Qué razón es ésta? Por cierto, yo no la entiendo.
3. No nos lo deje Dios
querer, sino que la que le pareciere es tenida entre todas en menos, se tenga
por más bienaventurada; y así lo es, si lo lleva como lo ha de llevar, que no
le faltará honra en esta vida ni en la otra. Créanme esto a mí. Mas qué
disparate he dicho, que me crean a mí, diciéndolo la verdadera Sabiduría (1).
Parezcámonos, hijas
mías, en algo a la gran humildad de la Virgen Sacratísima, cuyo hábito traemos,
que es confusión nombrarnos monjas suyas; que por mucho que nos parezca nos
humillamos, quedamos bien cortas para ser hijas de tal Madre y esposas de tal
Esposo.
Así que si las cosas
dichas no se atajan con diligencia, lo que hoy no parece nada mañana por
ventura será pecado venial; y es de tan mala digestión, que si os dejáis no
quedará solo. Es cosa muy mala para congregaciones.
4. En esto habíamos de
mirar mucho las que estamos en ella, por no dañar a las que trabajan por
hacernos bien y darnos buen ejemplo. Y si entendiésemos cuán gran daño se hace
en que se comience una mala costumbre, más querríamos morir que ser causa de
ello; (2) porque es muerte corporal, y pérdidas en las almas es gran pérdida y
que no parece se acaba de perder; porque muertas unas vienen otras, y a todas
por ventura les cabe más parte de una mala costumbre que pusimos, que de muchas
virtudes; porque el demonio no la deja caer, y las virtudes la misma flaqueza
natural las hace perder.
5. ¡Oh, qué grandísima
caridad haría y qué gran servicio a Dios la monja que en sí viese que no puede
llevar las costumbres que hay en esta casa, conocerlo e irse! Y mire que le
cumple, si no quiere tener un infierno acá y plega a Dios no sea otro allá (3),
porque hay muchas causas para temer esto, y por ventura ella ni las demás no lo
entenderán como yo.
6. Créanme en esto, y si
no, el tiempo les doy por testigo. Porque el estilo que pretendemos llevar es
no sólo de ser monjas, sino ermitañas, y así se desasen de todo lo criado, y a
quien el Señor ha escogido para aquí, particularmente veo la hace esta merced.
Aunque ahora no sea en toda perfección, vese que va ya a ella por el gran
contento que le da y alegría ver que no ha de tornar a tratar con cosa de la
vida, y el sabor todas las de la Religión.
Torno a decir que si
inclina a cosas del mundo, que se vaya si no se ve ir aprovechando; e irse, si
todavía quiere ser monja, a otro monasterio, y si no, verá cómo le sucede. No
se queje de mí, que comencé éste, porque no la aviso.
7. Esta casa es un cielo,
si le puede haber en la tierra, para quien se contenta sólo de contentar a Dios
y no hace caso de contento suyo; tiénese muy buena vida; en queriendo algo más,
se perderá todo, porque no lo puede tener; y alma descontenta es como quien
tiene gran hastío, que por bueno que sea el manjar, la da en rostro, y de lo
que los sanos toman gran gusto comer, le hace asco en el estómago. En otra
parte se salvará mejor, y podrá ser que poco o poco llegue a la perfección que
aquí no pudo sufrir por tomarse por junto. Que aunque en lo interior se aguarde
tiempo para del todo desasirse y mortificarse, en lo exterior ha de ser luego.
Y a quien con ver que todas lo hacen y con andar en tan buena compañía siempre,
no le aprovecha en un año, temo que no aprovechará en muchos, más, sino menos.
No digo sea tan cumplidamente como en las otras, mas que se entienda va
cobrando salud, que luego se ve cuándo el mal es mortal.
NOTAS
1 En la 1ª
redacción: ¡Qué disparate he dicho que me crean a mí, diciéndolo la verdadera
Sabiduría -que es la misma Verdad-. Y la Reina de los ángeles. -Alusión a la
sentencia evangélica de Lc 14, 11... y a dos versos del Magnificat: Lc 1, 48, y
52. -Proseguía enseguida: Siquiera en algo, imitemos esta su humildad, digo
algo, porque por mucho que nos bajemos y humillemos, no hace nada una como yo,
que por sus pecados tenía merecido la hiciesen bajar y despreciar los demonios,
ya que ella no quisiese. Porque aunque no tengan tantos pecados, por maravilla
habrá quien deje de tener alguno por que haya perecido el infierno.
2 Una mala
costumbre de estos puntillos de honra; mas querríamos morir mil muertes; así en
la primera redacción.
3 El releer la
Santa este pasaje ya listo para la imprenta, encontró dura su amenaza "si
no quiere tener un infierno acá y otro allá", y la tachó. Entre líneas
completó la frase anterior: ... lo conociese y se fuese "antes que
profesase, como otra vez he dicho".
El texto de la
1ª redacción era más extensivo y mucho más fuerte: ¡Oh, qué grandísima caridad
haría y qué gran servicio a Dios, la monja que se viese no puede llevar las
perfecciones y costumbres que hay en esta casa, conocerse e irse y dejar a las
otras en paz...! Y aun en todos los monasterios (al menos si me creen a mí) no
lo tendrán ni darán profesión hasta que de muchos años esté probado a ver si se
enmiendan.. -No llamo faltas en la penitencia y ayunos, porque aunque lo es, no
son cosas que hacen tanto daño. Mas unas condiciones que hay de suyo amigas de
ser estimadas y tenidas, y mirar las faltas ajenas y nunca conocer las suyas y
otras cosas semejantes, que verdaderamente nace de poca humildad; si Dios no
favorece con darla gran espíritu, hasta de muchos años verla enmendada, os
libre Dios de que quede en vuestra compañía. Entended que ni ella sosegará ni
os dejará sosegar a todas. Como no tomáis dote, háceos Dios merced para esto,
que es lo que me lastima de los monasterios: que muchas veces, por no tornar a
dar el dinero, dejan el ladrón que les robe el tesoro, o por la honra de sus
deudos. En esta casa tenéis ya aventurada y perdida la honra del mundo, porque
los pobres no son honrados; no tan a vuestra costa queráis que lo sean los
otros. Nuestra honra, hermanas, ha de ser servir a Dios. Quien pensare que de
esto os ha de estorbar, quédese con su honra en su casa; que para esto
ordenaron nuestros padres la probación de un año, y en nuestra Orden que no se
dé en cuatro, que para esto hay libertad. Aquí querría yo no se diese en diez.
La monja humilde poco se le dará en no ser profesa; ya sabe que si es buena, no
la echarán; si no, ¿para qué quiere hacer daño a este colegio de Cristo. Y no
llamo no ser buena, cosa de vanidad, que, con el favor de Dios, creo estará
lejos de esta casa; llamo no ser buena, no estar mortificada, sino con
asimiento de cosas del mundo o de sí en estas cosas que he dicho. Y la que
mucho en sí no le viere, créame ella mesma y no haga profesión si no quiere
tener un infierno acá, y plega a Dios no sea otro allá, porque hay muchas
causas en ella para ello; y por ventura las mesmas de la casa no las
entenderán, ni la mesma, como yo las tengo entendidas".
4 Y a quien...
no le aprovecha en un año, o medio, temo no aprovechará más en muchos, sino
menos; así en la 1ª redacción.
Fuente: Mercaba
