Documento conjunto de
denuncia dirigido a la cumbre de la ONU sobre el plan mundial de desarrollo
“No” categórico al neocolonialismo y a la
esclavitud ideológica; “sí” al desarrollo de África basado en un auténtico
respeto. Esta es la síntesis de la “Declaración común” que acaban de publicar
los obispos de África y Madagascar para invitar a los dirigentes políticos a
escuchar la voz de su conciencia.
El documento es publicado en vísperas de
la cumbre mundial de las Naciones Unidas, que se celebra en Nueva York del 25
al 27 de septiembre, para adoptar un plan mundial mundial de desarrollo de aquí
a 2030.
La declaración de los obispos, que ahora
se publica, fue adoptada entre el 8 y el 11 de junio, en Accra, durante la
reunión de todo el episcopado africano y de Madagascar en preparación del
Sínodo sobre la Familia que se inaugurará el 4 de octubre próximo en el
Vaticano.
El texto, firmado por 45 obispos
africanos, de los cuales, 32 presidentes de conferencias episcopales, en
representación de 40 países de África y Madagascar, diez cardenales y tres
obispos africanos en el Vaticano, lanza un apremiante llamamiento a los líderes
políticos, así como a los “hijos e hijas del querido continente africano” para
pedir que todos “respeten, amen y sirvan verdaderamente a África”.
Siguiendo la tradición de san Gelasio,
papa africano, los prelados invitan a los dirigentes políticos a “escuchar la voz
de su conciencia” y a recordar “que cada persona humana tendrá que rendir
cuentas a Dios por sus actos”.
Los obispos africanos califican como
nuevo colonialismo los proyectos de instituciones extranjeras que buscan
imponer a la cultura y gobierno africanos políticas de promoción de “la salud y
los derechos sexuales y reproductivos”, así como “la perspectiva de género”.
De hecho, instituciones internacionales
buscan imponer “como condiciones a la ayuda al desarrollo” la adopción de
preservativos, “servicios abortivos”, educación sexual meramente técnica sin
tener en cuenta los principios éticos, y el “desmantelamiento de los
estereotipos del género”.
Los
obispos pronuncian un “no categórico a este plan que asesina al continente”.
En particular los representantes de la
Iglesia ponen en tela de juicio el Protocolo a la Carta Africana de Derechos
Humanos y de los Pueblos, mejor conocido como el Protocolo de Maputo, redactado
en 1995 y aplicado en 2005.
Ese documento presiona a los gobiernos
para que legalicen el aborto y promuevan entre la población un amplio e
indiscriminado acceso a los anticonceptivos.
Los obispos consideran que este plan
“pilotado por agentes externos” es promovido también por otros documentos
internacionales, como la Declaración de Abbis-Abeba sobre la Población y el
Desarrollo en África después del 2014.
Los obispos de África y de Madagascar
reconocen que se sienten “unánimemente heridos en los más íntimo de su corazón
de pastores” por “un resurgimiento terrificante del espíritu colonialista”.
Los africanos, dicen, no son socios
serviles de agentes de la gobernanza mundial; tienen una contribución humana y
espiritual profética que ofrecer a la humanidad en este momento en el que la
familia y la fe están gravemente amenazadas.
La declaración ya ha sido enviada
personalmente a los jefes de Estado y de gobierno de África, al secretario
general de la ONU y a los responsables de las instituciones africanas, entre
otros.
Fuente: Aleteia
