Sobre el tema elegido, Confiar en Jesús misericordioso como María indicó que se “inscribe muy bien en el marco del Jubileo extraordinario de la Misericordia”
El Papa Francisco ha tenido
palabras de esperanza para los enfermos y las personas que les atienden este
martes 15 de septiembre, fecha que coincide con la celebración de la fiesta de
la Virgen de los dolores en la Iglesia.
“Confiar en Jesús misericordioso como
María: Haced lo que Él os diga (Jn 2,5)”, es el tema del
mensaje del Papa para la XXIV Jornada Mundial del Enfermo.
Asimismo instó a que, “cada
hospital o cada estructura de sanación sea signo visible y lugar para promover
la cultura del encuentro y de la paz, donde la experiencia de
la enfermedad y del sufrimiento, así como también la ayuda profesional y
fraterna, contribuyan a superar todo límite y toda división.
El Papa dirigió incluso sus
palabras “a
todos los que están al servicio de los enfermos y de los que sufren,
deseo que sean animados por el espíritu de María, Madre de la Misericordia.«La
dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo, a fin de que todos podamos
descubrir la alegría de la ternura de Dios» (ibid., 24) y llevarla impregnada
en nuestros corazones y en nuestros gestos”.
Con su mensaje exhortó a que
confiar “a
la intercesión de la Virgen las ansias y las tribulaciones, junto con los gozos
y las consolaciones, y dirijamos a ella nuestra oración”.
El Obispo de Roma recordó que
la jornada será celebrada de manera solemne en tierra Santa, por ello ha
planteado asimismo meditar sobre la narración evangélica de las bodas de Caná
(Jn 2,1-11), en las que Jesús hizo su primer milagro gracias a la intervención
de su Madre.
Sobre el tema elegido, Confiar en Jesús misericordioso como María indicó que se “inscribe muy bien en el
marco del Jubileo extraordinario de la Misericordia”.
¿Por qué me ha sucedido justo a mí?
El mensaje precede a la misa
central de la Jornada que tendrá lugar el 11 de febrero de 2016, “memoria
litúrgica de la Beata Virgen María de Lourdes, precisamente en Nazaret, donde
«la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros» (Jn 1,14)”, indicó
el Papa.
En su mensaje indicó que la
enfermedad, “especialmente aquella grave, pone siempre en crisis la existencia
humana y trae consigo interrogantes que excavan en lo íntimo”.
El Pontífice se ensimisma en
el enfermo y su familia: “El primer momento a veces puede ser de rebelión: ¿Por
qué me ha sucedido justo a mí? Se puede entrar en desesperación, pensar que
todo está perdido y que ya nada tiene sentido….
En estas situaciones, por un
lado la fe en Dios es puesta a la prueba, pero al mismo tiempo revela toda su
potencialidad positiva”, agregó.
La fe no hace desaparecer la enfermedad, pero revela el sentido de
lo vivido
En el mensaje aseguró que
existe “el dolor, o los interrogantes que derivan” de la enfermedad, que
ofrecen una “clave con la cual podemos descubrir el sentido más profundo de lo
que estamos viviendo”.
Es decir, una “clave que nos
ayuda a ver de que modo la enfermedad puede ser el camino para llegar a una
cercanía más estrecha con Jesús, que camina a nuestro lado, cargando la Cruz. Y
esta clave nos la proporciona su Madre, María, experta de este camino”.
La ternura de María en médicos, enfermeros y parientes
Así se cuestiona: ¿Qué
enseñanza podemos obtener del misterio de las bodas de Caná para la Jornada
Mundial del Enfermo?
“En el centro está Jesús
misericordioso” y está María, “Madre previdente y orante”. Ella “intercede ante
su Hijo por el bien de los esposos y de todos los invitados”. “¡Cuánta esperanza en este
acontecimiento para todos nosotros!” reiteró Francisco.
Asimismo, dirigió palabras de
reconocimiento a los que obran como María “con esa misma ternura”, atendiendo
al lado de los enfermos y “saben captar sus necesidades, aún las más
imperceptibles, porque miran con ojos llenos de amor”.
Considerando casos concretos
dijo: ¡Cuántas veces una madre a la cabecera de su hijo enfermo, o un hijo que
se ocupa de su padre anciano, o un nieto que está cerca del abuelo o de la
abuela, pone su invocación en las manos de la Virgen!
“Para nuestros seres queridos
que sufren debido a la enfermedad pedimos en primer lugar la salud[…] Pero el
amor animado por la fe hace que pidamos para ellos algo más grande que la salud
física: pedimos una paz, una serenidad de la vida que parte del corazón y que
es don de Dios, fruto del Espíritu Santo que el Padre no niega nunca a los que
le piden con confianza”, escribió el Papa.
El Papa invitó a vivir la acogida del enfermo como un servicio. “¡Cómo es precioso y
agradable a Dios ser servidores de los demás! Esto más que otras cosas nos hace
semejantes a Jesús, el cual «no ha venido para ser servido sino a servir» (Mc
10,45)”.
Entretanto, sostuvo que en esta
“Jornada
Mundial del Enfermo podemos
pedir a Jesús misericordioso, a través de la intercesión de María, Madre suya y
nuestra, que conceda a todos nosotros esta disponibilidad al servicio de los
necesitados, y concretamente de nuestros hermanos y de nuestras hermanas
enfermas”.
El Papa en términos prácticos
indicó que “a veces este servicio puede resultar fatigoso, pesado, pero
estamos seguros que el Señor no dejará de transformar nuestro esfuerzo humano
en algo divino. También nosotros podemos ser manos, brazos,
corazones que ayudan a Dios a realizar sus prodigios, con frecuencia
escondidos”.
“También nosotros, sanos o
enfermos, podemos ofrecer nuestras fatigas y sufrimientos como el agua que
llenó las tinajas en las bodas de Caná y fue transformada en el vino más
bueno”, agregó.
Fuente: Aleteia
