Recuperado entonces el manuscrito original, de él se sirvió fray Luis de León para publicar la obra en Salamanca: 1588
"La
Vida de Santa Teresa escrita de su misma mano" es una autobiografía
introspectiva. En la historia de la literatura religiosa tiene su mejor antecedente en las
Confesiones de San Agustín. Y un parecido coetáneo en la Autobiografía de San
Ignacio de Loyola. Si bien profundamente diversa de ambas.
La
necesidad de introspección y de contar por escrito la propia vida surgió en
Teresa sobre el rescoldo de su experiencia religiosa profunda como exigencia
inmediata de las gracias místicas que le inundan el alma por los años
1555-1560, cuando ella oscila entre los 40 y 45 de edad.
Lo
insólito de esas experiencias y la imparable crecida de las mismas puso a la
carmelita en la precisión de examinarlas para entenderlas y discernirlas. La
hizo recurrir a teólogos asesores que la ayudasen en la tarea discernidora. Y
de éstos recibió la orden de ponerlas por escrito para dictaminar sobre su
procedencia.
A
partir de ese momento, la mirada introspectiva y auto escrutadora acompañará a
Teresa hasta el fin de sus días.
Puesta
a escribir, hace un primer esfuerzo fallido: esas sus experiencias son
refractarias a la pluma, irreducibles a un pobre relato en vocablos profanos.
Teresa misma confesará más tarde la causa de esa impotencia: ella había
recibido la "merced" mística de la experiencia de Dios; pero aún no
se le había concedido la gracia de entenderla, y menos aún la de expresarla y
comunicarla.
Sólo
en un segundo momento pudo extender una breve "relación" de su drama
interior. A ese primer esbozo hoy perdido. siguieron pronto otro y otro
(Relaciones 1ª y 2ª, escritas en 1560 y 1561). Con ellas, Teresa había superado
la barrera de lo inefable místico. Y en el reposo del palacio toledano de Doña.
Luisa de la Cerda, logra escribir por fin el libro. Lo termina en la primavera
de 1562.
Ese
mismo año estrena en Ávila el convento de San José, y en el remanso del nuevo
Carmelo redacta de nuevo el libro, con la intención expresa de enviarlo a San
Juan de Ávila. Termina la nueva redacción a finales de 1565, y tres años
después obtiene el visto bueno del santo, que le devuelve el manuscrito desde
Montilla. Será ésta la única redacción que llegue hasta nosotros.
El
contenido del libro: ¿relato o lección?
Ambas
cosas: relato y lección espiritual se van entrecruzando en el libro. Teresa
cuenta su vida, pero no se limita a desgranar episodios. La suya es una
narración con tesis. Es ésta la que da hondura y unidad a lo relatado. Su vida
tiene sentido porque Dios se hace presente en ella, hasta convertirse en el
verdadero protagonista de lo vivido y relatado.
La
narración autobiográfica se despliega en varios planos sobrepuestos. Comienza
con una serie de capítulos (del 1 al 9) que cuentan la lucha de Teresa por
abrirse paso en la vida. Desde el marco externo del hogar, hasta las crisis de
su vida interior y la lucha por superarlas.
A
partir del capítulo 10, interrumpe el relato para intercalar un tratadillo
doctrinal, no narrativo. Reanuda la exposición autobiográfica en el capítulo
23. Pero ahora la desplaza a un plano interior profundo: su vida mística,
tupida de insólitos sucesos: cc. 2331.
Sigue
un tercer plano, en que cuenta el desbordamiento de sus gracias místicas a
favor de una empresa inesperada: la fundación del Carmelo de San José: cc. 3236.
La
tesis de soporte fluye a lo largo de la narración, pero se condensa y
desarrolla en los capítulos intercalados antes del relato de sus gracias
místicas: cc. 1121. En ellos expone cuatro grados de oración, que marcan los
hitos y el sentido de su vida, y la progresiva irrupción de Dios en ella.
La
edición
En
vida de la Santa, el autógrafo de Vida fue secuestrado por la Inquisición
(1575), que lo retuvo hasta que, muerta la autora, se proyectó editarlo.
Recuperado
entonces el manuscrito original, de él se sirvió fray Luis de León para
publicar la obra en Salamanca: 1588.
En
la actualidad el autógrafo de Vida se custodia en la Biblioteca del Escorial,
con el título (no autógrafo): "La Vida de la Madre Teresa de Jesús escrita
de su misma mano, con una aprobación del P. Maestro fr. Domingo Báñez su
confesor y cathedrático de prima en Salamanca". De él nos hemos servido
para revisar el texto, que en nuestra edición queda adaptado a la ortografía y
fonética modernas.
Fuente: Mercaba
