El regalo suscitó distintas reacciones en las redes sociales. Muchos acusan a Morales de querer politizar la visita del Papa
Una imagen ha dado
la vuelta al mundo en el primer día del Papa Francisco en Bolivia: un Cristo
crucificado sobre una hoz y un martillo –símbolo del comunismo–, el regalo con
el que el presidente Evo Morales lo recibió en La Paz.
Aunque los problemas de audio de las únicas
imágenes en video transmitidas del encuentro no permiten entender toda la
justificación de Morales al polémico regalo, sí resulta evidente el
desconcierto del Pontífice.
Poco antes del acto de intercambio de regalos y
mientras recorría las calles de La Paz con dirección al Palacio de Gobierno, el
Pontífice se detuvo en la zona donde se halló el cuerpo del sacerdote asesinado
en la entrada del barrio de Achachicala. El Santo Padre pidió hacer un minuto
de silencio y después rezó el Padre Nuestro junto a los fieles.
El regalo suscitó distintas reacciones en las redes
sociales. Muchos acusan a Morales de querer politizar la visita del Papa.
Asimismo, católicos de distintos países rechazaron
el gesto de Morales por considerarlo ofensivo a las numerosas víctimas de los grupos
terroristas en América Latina y de los históricos regímenes totalitarios
comunistas.
El Obispo de Roma apenas estuvo cuatro horas en La
Paz, capital de Bolivia, el día de su llegada en el marco de la visita
apostólica que realiza hasta el próximo día 13 a Ecuador, Bolivia y Paraguay.
Después de ser recibido por las autoridades, el
Pontífice se desplazó hasta el Palacio Quemado, la sede del Gobierno, situado
en los alrededores de la Catedral de la ciudad, para el habitual intercambio de
regalos con el Presidente Evo Morales.
Luego de la reunión privada con Morales y el
intercambio de obsequios, el Papa Francisco se desplazó hasta la Catedral,
donde mantuvo un encuentro con las autoridades. En su discurso, afirmó que las
ideologías encandilan mientras que la fe alumbra y guía la conciencia.
“Los cristianos, llamados a ser fermento en el
pueblo, aportan su propio mensaje a la sociedad. La luz del Evangelio de Cristo
no es propiedad de laIglesia; ella es su servidora, la Iglesia
debe servir al Evangelio de Cristo para que llegue hasta los extremos del
mundo”.
“La fe es una luz que no encandila, las ideologías
encandilan, la fe no encandila, la fe es una luz que no obnubila, sino que
alumbra y guía con respeto la conciencia y la historia de cada persona y de
cada convivencia humana”, indicó.
Fuente: ACI/EWTN Noticias
