Cuando el Papa Francisco vio a su hijita “la acarició, la besó, la bendijo y le regaló dos rosarios”
La visita del Papa
Francisco a Ecuador ha dejado una huella muy profunda en todo el país.
Fueron
abundantes sus conmovedores gestos de amor hacia los fieles y gracias a las
redes sociales podemos compartir una selección de memorables “caricias” del
Santo Padre en la primera escala de su gira por Sudamérica.
Priscila Terán y
su novio Jesús sirvieron en la Misa del Parque
Samanes en Guayaquil como voluntarios en la atención a los discapacitados.
Antes de la llegada del Santo Padre al lugar, una mujer les pidió que acercaran
a su bebé de nombre Mathiu, que sufre de parálisis cerebral, para que recibiera
la bendición del Papa.
A ambos voluntarios les
preocupaba que el Pontífice no bendijera a la pequeña porque notaron que el
papamóvil se desplazaba muy rápido para llegar al altar mientras el Papa
saludaba al paso. “Pero se fijó en el bebé, se giró y con una gran sonrisa que
irradiaba cariño nos envió su bendición”, declaró a ACI Prensa.
“Fue un momento
muy emotivo, especial y lleno de cariño, sobretodo para los que estábamos
alrededor que no pudimos contener las lágrimas por las emociones vividas”,
añadió.
2.- Misericordia de Francisco
Diana Folleco tiene
hijas gemelas, una de ellas, Isabella nació con una discapacidad. Cuando
se enteró que el Papa Francisco viajaba a Ecuador quiso participar con su familia en una de las
actividades o por lo menos verlo en la calle y obtener una bendición para su
hijita.
Faltando dos días para
su llegada, Diana se enteró de que el Santo Padre tendría un pequeño encuentro
con los fieles el Santuario de la Divina
Misericordia en Guayaquil. Ella quiso ir pero le dijeron “que ya no entraba
ni una aguja”.
Un grupo de religiosas
clarisas se enteraron que un sacerdote había devuelto un pase porque estaba
enfermo. No dudaron en pedirlo para que Diana pudiera llevar a su pequeña.
Madre e hija salieron el
lunes de su casa a las 3:30 am para llegar al santuario. Al llegar la
hicieron ingresar a la primera fila.
“Estaba llena de
felicidad y sinceramente no pensaba estar tan cerca de él”, comentó a ACI
Prensa. Cuando el Papa Francisco vio a su hijita “la acarició, la besó, la
bendijo y le regaló dos rosarios”, añadió.
3.- La anciana que detuvo el
papamóvil
Mientras recorría en el
papamóvil las instalaciones del Parque Bicentenario en Quito, donde celebró la
Santa Misa, el Santo Padre se detuvo para saludar y dar la bendición a una
anciana en silla de ruedas, que fue levantada por un grupo de seguridad.
4.- Un abrazo en el Palacio
Pierina es una joven
ecuatoriana que tuvo la gran oportunidad de acudir al Palacio Carondelet
durante la visita de cortesía del Santo Padre al presidente Rafael Correa.
“Pude darle un abrazo al Papa y entregarle una
carta que le escribimos con mi agrupación Santa Teresita del MVC (Movimiento de
Vida Cristiana). Es la segunda vez
que puedo saludar al Papa, tuve la hermosa oportunidad de hacerlo en la
canonización de San Juan Pablo
II. Fue una bendición demasiado grande y renovó mi corazón”, narró a ACI
Prensa.
5.- Un selfie de antología
Cuando el Papa Francisco
llegó a la Pontificia Universidad Católica del Ecuador para su encuentro con
los docentes un joven discapacitado le pidió tomarse un selfie. El Papa no dudó
en inclinarse para juntar su rostro al del muchacho y lucir una gran sonrisa.
6.- El sobreviviente que
cantó para el Papa
Ángel Sumba Saavedra es
un tenor integró el coro que cantó en la misa que el Papa Francisco celebró en
el Parque Samanes de Guayaquil. Sin embargo, para estar ahí tuvo que superar
dos enfermedades: Chikungunya y Psoriasis.
Aunque las audiciones ya
habían terminado, este joven se atrevió a ir a los ensayos sin pertenecer
al coro. Ángel conversó con el director para que le permitiera formar parte del
coro. Él solo le respondió: asiste y veré.
Al día siguiente le
salieron manchas en la piel y no pudo salir de su casa. Durante una semana no
pudo tener contacto con los rayos del sol. Se recuperó y por una picadura
contrajo la Chikungunya, una peligrosa enfermedad que lo mantuvo postrado
durante otra semana.
“Siempre conversaba
conmigo mismo diciendo ‘qué mala suerte tengo’, sin saber que todos esos días
de reposo eran para tomar energía para lo que se venía”, declaró a ACI Prensa.
Cuando se recuperó
volvió a los ensayos del coro y, después de audicionar, fue aceptado como
integrante. El lunes cantó en la Santa Misa. Nunca mencionó al director ni a
sus compañeros de canto que su ausencia se debió a estas enfermedades.
“Este fue el gran reto
que pasé para participar en el coro y de ahí en adelante las cosas se dieron
por sí solas hasta la presentación en la misa campal, esa sonrisa del Papa
Francisco me la llevo por lo que me quede de vida”, puntualizó.
7.- En silla de ruedas desde
Nicaragua
Gabriel Orcullo, un
nicaragüense con discapacidad, viajó desde Nicaragua hasta Guayaquil para ver
al Papa Francisco.
“Significa mucho para
estar aquí. Hace 20 años Juan
Pablo II vino y tocó a mis dos hijos mayores. Fue en su segunda visita a
Nicaragua. Por lo tanto, fue muy especial para mí estar aquí, también porque
con Juan Pablo II los nicaragüenses tenían una relación muy especial”, comentó
a ACI Prensa.
8.- Las “buenas noches” del
Papa
Las tres noches que pasó
en Ecuador, el Papa Francisco no dejó de tener gestos de cariño con los fieles
que se instalaron en las afueras de la Nunciatura, pese al cansancio por las
actividades del día.
Cada noche salió de la
residencia para bendecir a los espontáneos fieles, los hizo rezar y los bendijo
fuera del programa.
En la última noche una
multitud se reunió en la puerta de la Nunciatura para despedirse del Papa
Francisco quien les dirigió estas palabras: "No se les ocurra dormir aquí.
Que duerman bien y sueñen con los angelitos”.
Fuente: ACI
