Macarena Márquez, "Maki", es una niña española que
lleva años luchando contra una grave enfermedad que ataca al cerebro, la
encefalitis de Rasmussen.
Su familia ha dado testimonio de su
alegría, paciencia, fe y esperanza, que se ven probadas por duras
intervenciones quirúrgicas que pueden durar hasta 12 horas y tienen riesgos
importantes y secuelas, con crisis, ataques epilépticos y otros momentos
duros.
La niña ha afrontado todo con buen humor y apoyada por una ola de
oración de muchas personas que han seguido su historia, a través del libro
“Maki, la sonrisa de un ángel”, escrito por su
madre Carmina Coloma Miró, y también a través de una cuenta de Twitter (https://twitter.com/pormacaren) que va desgranando sus éxitos
frente a la enfermedad, éxitos que a veces asombran a los médicos, por ejemplo
al conseguir volver a caminar. Esta cuenta de Twitter es un alimento espiritual
que pone a rezar a muchas personas.
Ahora, la familia ha publicado un emocionante vídeo de
9 minutos describiendo esta vida a la vez pequeña y grande que le ha
tocado vivir a Maki. Son historias que repiten una tónica de esperanza y alegría
ante la adversidad, una esperanza que nace de la sonrisa de la niña.
Un ejemplo de lo que
viven los que acompañan a Maki lo escribe su tía Null García en su blog
personal: «Cuando todos a su alrededor estábamos con un nudo en la garganta
porque le estaba dando una crisis grande, ella aguantaba, y cuando terminaba, se
ponía a bailar. No ha derramado ni una sola lágrima y todos a su alrededor hemos
llorado como niños (bueno, como no todos los niños).
Cuando estaba un
poco mejor (aunque caminase mal y estuviese medicadísima) quería jugar al
escondite, correr por el jardín del hospital y hacía bromas sin parar.
En la última fase de la enfermedad las crisis han sido continuas, pero
temblándole constantemente la mejilla ella te cogía la cara y te daba
besitos sin parar. Ayer fuimos a verla por última vez antes de la
operación, y mientras yo estaba muy nerviosa por cómo iba a salir, ella bromeaba
haciendo como que me quitaba la nariz y se la comía. Luego me la devolvía, eso
sí. Y me preguntaba qué personaje me pedía en la peli de dibujos que estaba
viendo. Y hoy, entraba al quirófano abrazada a su osito Lulú con una sonrisa en
la cara. Estaba contenta porque la iban a curar».
En el libro destaca una escena especial. Escribe la
madre: “un día en misa y al llegar la consagración, Maki seguía algo con la
mirada fija de un sitio a otro, como viendo algo sobre el altar, y comenzó a
decir: ‘¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Te quiero!’. Yo al verla le pregunté:
-‘¿Qué ves, cariño?’. Y Maki contestó con toda normalidad: ‘¡A Jesús,
mami!’.
Fuente. ReL
