¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Se celebrará en todas las
diócesis del mundo y en los santuarios
El papa Francisco ha presentado en una ceremonia solemne realizada este
sábado por la tarde en la Basílica de San Pedro, la bula que convoca el Jubileo
Extraordinario de la Misericordia, que lleva el título de "Vultus Misericordiae"
la cual se compone de 25 puntos.
Un Año Santo que se celebra no sólo en Roma, sino también en todas las demás
diócesis del mundo. O sea, la Puerta Santa será abierta por el Papa en San Pedro
el 8 de diciembre y el domingo siguiente en todas las iglesias del mundo. Otra
de las novedades es que el Papa da la posibilidad de abrir la Puerta Santa
también en los santuarios, meta de muchos peregrinos.
El deseo del Papa es que este Año, vivido también en el compartir la
misericordia de Dios, pueda convertirse en una oportunidad para "vivir en la
vida de cada día la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia
nosotros. En este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. Él nunca se cansa de
destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir
con nosotros su vida”.
La Bula además explica algunos aspectos sobresalientes del Jubileo: primero
el lema "Misericordiosos como el Padre", a continuación el sentido de la
peregrinación y sobre todo la necesidad del perdón. El tema particular que
interesa al Papa y que se encuentra en el punto 15 indica que las obras de
misericordia espirituales y corporales deben redescubrirse "para despertar
nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para
entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los
privilegiados de la misericordia divina.".
El documento hace un firme llamamiento contra la violencia organizada y
contra las personas ''promotoras o cómplices'' de la corrupción. Son palabras
muy fuertes con las que el Papa denuncia esta "llaga putrefacta" e insiste para
que en este Año Santo haya una verdadera conversión: “¡Este es el tiempo
oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón.
Delante a tantos crímenes cometidos, escuchad el llanto de todas las personas
depredadas por vosotros de la vida, de la familia, de los afectos y de la
dignidad. Seguir como estáis es sólo fuente de arrogancia, de ilusión y de
tristeza. La verdadera vida es algo bien distinto de lo que ahora pensáis. El
Papa tiende la mano. Está dispuesto a escucharos. Basta solamente que acojáis la
llamada a la conversión y os sometáis a la justicia mientras la Iglesia os
ofrece misericordia”.
El papa Francisco en este documento describe los rasgos más sobresalientes de
la misericordia situando el tema, ante todo, bajo la luz del rostro de Cristo,
porque la misericordia no es una palabra abstracta, sino un rostro para
reconocer, contemplar y servir. La Bula se desarrolla en clave trinitaria y se
extiende en la descripción de la Iglesia como un signo creíble de la
misericordia: "La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la
Iglesia", expresa.
Francisco indica las etapas principales del Jubileo. La apertura coincide con
los 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II: “La Iglesia siente la
necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de
su historia.
Los Padres reunidos en el Concilio habían percibido intensamente, como un
verdadero soplo del Espíritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su
tiempo en un modo más comprensible. Derrumbadas las murallas que por mucho
tiempo habían recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado
el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo''.
El Papa Francisco, recupera la enseñanza de San Juan XXIII, que hablaba de la
"medicina de la Misericordia" y de Pablo VI que identificó la espiritualidad del
Vaticano II con la del samaritano. Otra indicación atañe a la Cuaresma con el
envío de los "Misioneros de la Misericordia". Nueva y original iniciativa con la
que el Papa quiere resaltar de forma aún más concreta su cuidado pastoral. El
Papa trata también el tema de la relación entre la justicia y la misericordia,
demostrando que no se detiene en una visión legalista, sino que apunta a un
camino que desemboca en el amor misericordioso.
Otro aspecto original es el de la misericordia como tema común a judíos y
musulmanes: "Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el
encuentro con estas religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas;
nos haga más abiertos al diálogo para conocerlas y comprendernos mejor; elimine
toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de
discriminación".
“En este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios
que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de
ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en
el confortar y perdonar”. Y concluye: “La Iglesia se haga voz de cada hombre y
mujer y repita con confianza y sin descanso: «Acuérdate, Señor, de tu
misericordia y de tu amor; que son eternos»”.
Fuente: Zenit
