"Queridas familias del mundo oremos juntos para afrontar los retos actuales con la luz del Evangelio", alienta el Papa
Con su perseverante ternura,
cercanía y atención a la familia, el Papa Francisco destaca el tesoro precioso
de la oración ante las Asambleas extraordinaria y ordinaria del Sínodo de los
Obispos y el Encuentro Mundial de las Familias, recordando que las diferentes
generaciones – jóvenes y ancianos - se encuentran y unen gracias a Jesús, fuente
inagotable de amor.
«Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un
acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el
Vaticano», escribe el Papa Francisco a las «queridas familias» del mundo, en una
carta publicada este martes. Explicando que «se trata de la Asamblea general
extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema “Los
retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Pues la
Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas
emergencias pastorales relacionadas con la familia».
Tras poner de relieve la
importancia del encuentro sinodal «para todo el Pueblo de Dios, Obispos,
sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares
del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas
concretas y con la ayuda indispensable de la oración», el Papa Bergoglio reitera
que «el apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de
ustedes, queridas familias».
«Les pido que invoquen con insistencia al
Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave
responsabilidad», escribe el Obispo de Roma, haciendo hincapié en que la
mencionada asamblea sinodal está dedicada de modo especial a las familias, «a su
vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los
matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de
las familias en la misión de la Iglesia».
Refiriéndose luego a la Asamblea
sinodal ordinaria de 2015, dedicada también a la familia, y al Encuentro Mundial
de las Familias en Filadelfia, en septiembre del mimo año, el Papa Francisco
exhorta que: «oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la
Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios
pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales
con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio».
El Santo Padre escribió
esta carta en la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, evocando con
el Evangelio de Lucas la imagen de la Virgen y San José, llevando al Niño, según
la Ley de Moisés, para ofrecérselo al Señor, y el encuentro de los ancianos,
Simeón y Ana, que, impulsados por el Espíritu Santo, reconocen en Jesús al
Mesías (cf. Lc 2,22-38).
«Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos
personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones
diferentes se encuentren y se unan!», escribe el Santo Padre y recuerda que
Jesús «es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad,
toda tristeza».
En el contexto del camino familiar, en el que se comparten
tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa,
la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con
los necesitados, el Papa subraya que «sin embargo, si falta el amor, falta la
alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que
ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas
de cada día».
El Obispo de Roma termina su carta a las queridas familias,
asegurando que «su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro
que enriquecerá a la Iglesia». Y con su agradecimiento pide una vez más
oraciones por él «para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la
caridad». Para luego rogar que la protección de la Bienaventurada Virgen María y
de San José acompañe siempre a las familias y las ayude a caminar unidas en el
amor y en el servicio mutuo. E invocar de corazón sobre cada familia la
bendición del Señor.
Texto completo de la Carta del Papa
Francisco a las Queridas familias del mundo:
Queridas familias:
Me
presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya
saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la
Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar
el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la
evangelización”. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio
afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la
familia.
Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios,
Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias
particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con
propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración.
El apoyo de la
oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas
familias. Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su
vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los
matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de
las familias en la misión de la Iglesia.
Por tanto, les pido que invoquen con
insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los
guíe en su grave responsabilidad. Como saben, a esta Asamblea sinodal
extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el
mismo tema de la familia.
Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá
lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos
juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico
camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a
las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del
Evangelio.
Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de
la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la
Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para
ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu
Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías (cf. Lc 2,22-38).
Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había “visto” la
salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a
hablar a todos del Niño.
Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos
personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones
diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que
vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza. En su camino familiar, ustedes
comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de
la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la
solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la
alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que
ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas
de cada día.
Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos
será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les
pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la
verdad y en la caridad. Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de
San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el
servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del
Señor.
Vaticano, 2 de febrero de 2014
Fiesta de la Presentación del
Señor

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