ROMA,
19 Nov. 13 / (ACI/EWTN
Noticias).-
Se
llama Vinicio Riva, es italiano, tiene 53 años y padece de neurofibromatosis
desde los 15. Hace unos días conmovió al Papa Francisco en un encuentro que dio
la vuelta al mundo, y esta semana narró lo que ocurrió y sintió el 6 de noviembre ante la multitud congregada en la Plaza de San Pedro.
Vinicio protagonizó una de las imágenes más impactantes de
este pontificado. Su enfermedad le ha generado una serie de deformaciones en la
cabeza y el rostro, ahora afirma que su inesperado encuentro con el Pontífice
le ayudó a aliviar el dolor.
En una entrevista concedida a la revista italiana Panorama,
este oriundo de la localidad de Vicenza cuenta que al encontrarse con el
Papa "primero le besé la mano, mientras él con la otra me acariciaba la
cabeza y las heridas. Luego me acercó y me abrazó fuerte, me dio un beso en el
rostro. Mi cabeza estaba contra su pecho y sus brazos me acogían. Me abrazó
fuerte, fuerte".
"Intenté hablar, de decir cualquier cosa, pero no pude:
la emoción era muy fuerte. Ha sido poco más de un minuto, pero a mí me ha
parecido una eternidad. Luego he girado para ver a mi tía y le he dicho: aquí
dejo las penas, aquí se quedan las penas", añadió.
"Sus manos eran suaves, suaves y bellísimas. Su sonrisa
era limpia y abierta. Pero lo que más me ha impresionado es que no se puso a
pensar si abrazarme o no. Yo no contagio pero él no lo sabía. Lo ha hecho y ya:
me ha acariciado todo el rostro y mientras lo hacía solo sentía amor",
agregó.
Con una voz casi de susurro a causa de una operación que le
hicieron en la garganta, Vinicio recuerda con emoción ese día y asegura que el
gesto de amor del Papa le ayuda a afrontar mejor el dolor que le provocan las
heridas que tiene en todo el cuerpo, causadas por la enfermedad de
Recklinghausen, un extraño mal conocido como neurofibromatosis de tipo 1.
La piel de Vinicio ha perdido toda elasticidad y las heridas
le cubren los ojos pero puede ver. Los pies se le han deformado y están
"devastados" por las llagas, dice Panorama. Tiene mucha comezón y
cada mañana amanece con la malla de algodón empapada de sangre. "Los
primeros signos se manifestaron cuando tenía 15 años. Me dijeron que iba a
morir a los 30, pero aquí me tienen", explica.
La
tía que lo acompañó en la Plaza de San Pedro recuerda que desde el comienzo de
su enfermedad veía cómo la gente se alejaba de él con temor.
La idea de llevar a Vinicio a San Pedro fue de Blanca, la
voluntaria de la asociación católica Unitalsi que cada año lo acompaña al
Santuario Mariano de Lourdes en Francia para pedir su curación. "Vamos
siempre una semana, me relaja mucho", cuenta y afirma que ya iba cuando
era muchacho, con su mamá, que murió hace dos años de la misma enfermedad que
ahora lo afecta a él.
Vinicio recuerda también que "una vez, en el hospital,
entró un médico africano. Me miró y se puso rígido, alterado. Después de un
rato se me acercó y me pidió perdón. Dijo que en África tuvo que lidiar con
enfermedades terribles, pero nunca había visto algo tan devastador. Sus
palabras me tocaron mucho".
Para ver imágenes de Vinicio y su familia ingrese a: http://www.dailymail.co.uk/news/article-2509678/I-felt-heart-leaving-body-Terribly-disfigured-man-held-Pope-relives-moment-moved-world.html (Advertimos
que las fotos pueden ser impactantes para algunos usuarios)
