Ya hace unos días que
volvimos de la JMJ Río de Janeiro y como os prometimos contaros nuestra
experiencia a ello nos ponemos.
Para empezar ha sido una
experiencia inolvidable, maravillosa y única, la vivida durante estos días en
Brasil. Vimos como más de 3 millones de personas nos reunimos a lo largo de la
Playa de Copacabana, tanto dentro de la playa como a los alrededores, para
escuchar las palabras del Santo Padre, las cuales fueron maravillosas, y para
compartir nuestras creencias. [Leer más...]
-El primer día fue emocionante ver como las familias de BRASILIA, de las parroquias de Sao Camilo y Nuestra Señora de la Consolata, que nos iban a acoger durante los próximos 4 días en sus casas, nos recibían en el aeropuerto bailando y cantando con una gran alegría sabiendo que quien acoge a peregrinos acoge al mismo Jesucristo.
Lo primero que hacíamos por las mañanas, era
el rezo de Laudes con los hermanos de las parroquias de Sao Camilo y Nuestra
señora de la Consolata y después partíamos en misión (dando nuestra experiencia
de Jesucristo en nuestras vidas) por las calles de la ciudad en un ambiente de
oración acompañado de cantos y salmos, comimos en ambas parroquias y por la
tarde nos fuimos a visitar la ciudad con su magnífica y moderna catedral y la
iglesia de Don Bosco. Todos los días celebramos la Eucaristía; el segundo día
por la tarde la celebramos en la parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza
con el obispo de Honduras, donde nos unimos a peregrinos de otros países y
fieles de esa parroquia.
En Brasilia también visitamos el seminario
Redemptoris Mater (seminarios para formar sacerdotes para la “Nueva
Evangelización” de todos los continentes) donde celebramos la Eucaristía y los
seminaristas nos guiaron explicándonos un poco cada zona y dándonos sus
experiencias. Allí el decano Javier nos dio la oportunidad (casi insolita) de
besar la reliquia que tienen de la Cruz de Jesucristo. También visitamos el
Santuario de Nuestra Señora de Schoenstatt, donde una de las hermanas, con gran
amabilidad y servicio, nos acercó a la historia de estos santuarios.
Desde Brasilia nos dirigimos
en un vuelo a Foz de Iguazú; allí el Señor también nos estaba esperando.
-En FOZ DE IGUAZÚ nos acogieron, durante los siguientes tres días, en
un Centro de Convenciones donde pasamos del calor de Brasilia al verdadero
invierno de Brasil teniendo que pasar del pantalón corto a llevar varias capas.
Tuvimos una eucaristía maravillosa con jóvenes ceutís, argentinos, gaditanos e
italianos donde realmente se vivía la comunión “con un mismo amor y con un
mismo espíritu”.
Al día siguiente nos dirigimos
a las Cataratas de Iguazú, que son espectaculares y maravillosas, una verdadera
obra de Dios donde cada uno podíamos ir viendo la grandeza de la creación y reflejado
en ellas nuestra propia historia, la que Dios ha hecho con nosotros y decir
como el salmo “¡Qué grandes son tus obras Señor!”y donde salmodiábamos el
cantico de Daniel “Aguas del espacio bendecid al Señor…”. Solo os podemos decir
que nos quedamos asombradas y emocionadas al verlas y aunque volvimos al
autobús empapadas nuestro corazón rebosaba alegría y gratitud a Dios. Después
de comer en una “Churrascaría” nos fuimos al pueblo a hacer misión y a celebrar
la eucaristía.
De Foz de Iguazú nos dirigimos
ya a nuestro principal destino…Rio de Janeiro, al encuentro con el Santo Padre.
-En RIO DE JANEIRO pasamos los próximos 7 días donde nos acogieron
feligreses de la parroquia de Nuestra
Señora del Rosario de Fátima. Fueron personas que nos dieron todo lo que tenían
aunque algunos peregrinos no estaban en alojamientos en buenas condiciones o no
se encontraban cómodos.
El día 27 cogimos un
“onibus” urbano hasta la Estación Central desde donde comenzamos a peregrinar hasta
Copacabana junto con riadas de peregrinos de diferentes países.
A mitad de camino paramos a
recoger unas cajas con la comida de los dos días que estaríamos en Copacabana
con las que tendríamos que cargar los 10 km que andaríamos hasta llegar a la
Playa donde nos esperaban muchos otros peregrinos y el Papa Francisco.
Esa noche tuvimos la vigila
con el Papa el cual nos dirigió unas palabras que a la mayoría de nosotros nos
llenaron y entendimos muy bien ya que habló con un lenguaje muy cercano y
paternal. Al día siguiente, por la mañana, tuvimos la eucaristía y si en Madrid
no pudimos ver en persona al Santo Padre allí por si fuera poco le pudimos ver
en primera fila tras las vallas que habían colocado. El ambiente de oración era
intenso, mas de 2 millones de personas orando en la playa junto a su guía y
pastor.
Acabamos la eucaristía muy contentos y llenos de las palabras del Papa:
“Ide e fazei discípulos de todas as naçoes”. Al día siguiente tuvimos el
encuentro vocacional con Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, el
cual nos anunció con fuerza el kerigma: Dios te ama y quiere que seas feliz…En
este encuentro nos reunimos mas de 200.000 jóvenes peregrinos del Camino
Neocatecumenal de todo el mundo de los cuales muchos de ellos sentirían la llamada
de Dios, fruto del mensaje del Santo Padre, para el sacerdocio, la vida
consagrada o el servicio para la evangelización en las naciones.
En estos días nos encontramos con muchos otros
jóvenes que ya conocíamos de nuestro país, de la JMJ de Madrid 2011 o que
habíamos ido conociendo en los distintos lugares por los que habíamos ido
pasando.
Durante los últimos días que
nos quedaban allí y con el corazón lleno de gozo y del Espíritu Santo visitamos
el seminario Redemptoris Mater de Rio de Janeiro ubicado en una de las zonas
mas pobres de la ciudad entre sus famosas favelas. Aquí fuimos testigos de la
extraordinaria predicación de su rector Marcos que nos hizo ver lo afortunados
que éramos por estar allí, por haber nacido en una familia cristiana y lo
desagradecidos que en muchas ocasiones somos con Dios, que tan generosamente
nos trata. Tocó el corazón de todos los jóvenes.
Antes del regreso hicimos un
poco de turismo subiendo al Pan de azúcar y visitando el Cristo Redentor
(Cristo del Corcovado) donde disfrutamos de unas vistas panorámicas de Rio de
Janeiro.
-De Rio de Janeiro nos
fuimos al estado de Sao Paulo donde visitamos Aparecida con su Basílica de Nuestra Señora de Aparecida, que es la
segunda mas grande del mundo; solo superada por la de San Pedro del Vaticano, y
en donde celebramos la Eucaristía.
En el estado de Sao Paulo
también visitamos Paraty donde
tuvimos un “crucero” por la costa en un pequeño barco desde el que nos tiramos
al agua cuando nos lo permitían los dueños. La costa fue muy bonita y además
vimos el atardecer.
Para concluir este resumen
de lo que ha sido nuestra peregrinación en Rio de Janeiro y en la JMJ podemos
decir que ha sido una experiencia muy bonita, inolvidable y maravillosa donde
además de tener nuestras oraciones de laudes, vísperas, eucaristías, oraciones
individuales, también hemos tenido un encuentro personal con Dios que nos llama
a darle a conocer en medio de esta generación. Hemos conocido otra cultura
totalmente distinta a la nuestra, y hemos visto como no estamos solos en el
mundo sino que somos muchísima mas gente de la que nos podemos imaginar en la
iglesia de Cristo.
Yo quería resaltar una frase
que me llamó mucho la atención de la homilía de Juan Pablo, uno de los
sacerdotes de León que nos acompañaba: “A Dios hay que pedirle cosas grandes
que no estén en nuestras manos no cosas pequeñas que con un poco de esfuerzo
las podamos conseguir nosotros mismos”.
Finalmente dar las gracias a
todos los que habéis rezado por nosotros y os invitamos a que, junto con
nosotros, participéis también de una forma u otra en la próxima JMJ que será en Cracovia en el 2016.
Nazaret Calle Muñoz
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