Al comienzo del nuevo año pastoral de la Diócesis de Roma, el Papa pide un proceso compartido de evaluación pastoral centrado en el encuentro con Cristo, la comunidad y el servicio a la ciudad
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| Vatican News |
El Papa León
XIV ha animado a la Diócesis de Roma a comenzar su nuevo año pastoral dedicando
tiempo a escuchar, discernir y evaluar sus actividades, en lugar de simplemente
añadir nuevas iniciativas.
Al
dirigirse a la Asamblea Diocesana en la Basílica de San Juan de Letrán,
este viernes 18 de septiembre de 2026, el Papa dijo que no estaba presentando
un nuevo programa pastoral, sino proponiendo un método compartido de
"evaluación pastoral".
El proceso,
explicó, significa detenerse para releer lo que ha sucedido, reconocer lo que
ha dado fruto, comprender lo que no ha funcionado y buscar juntos las razones
por las que ha sido así. Debe involucrar a toda la comunidad eclesial y, cuando
sea posible, escuchar también a quienes no participan regularmente en la vida
de la Iglesia.
"¿Por qué
algunas iniciativas generan caminos y otras permanecen aisladas?".
"¿Por qué
lloras? ¿A quién buscas?"
El Pontífice
agustino comenzó su reflexión con el relato evangélico de María Magdalena en el
sepulcro vacío la mañana de Pascua. Propuso las preguntas de Jesús a ella
-"¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?"- como preguntas para la Iglesia
y la ciudad de Roma.
Se refirió a la
vitalidad ya presente en la Diócesis, incluidas las parroquias, asociaciones,
movimientos y otras realidades eclesiales comprometidas en la evangelización,
la caridad y la oración. Al mismo tiempo, reconoció el riesgo de que una
abundancia de actividades pueda hacer que las comunidades pierdan de vista su
centro evangélico.
El Papa dijo,
por tanto, que la acción pastoral debería comenzar no simplemente preguntando
qué hacer, sino a quién y cómo encontrar.
Cuando María
oye que Jesús la llama por su nombre, dijo, ella lo reconoce. Del mismo modo,
las personas en las comunidades eclesiales no deberían permanecer anónimas o
invisibles, sino ser vistas, conocidas y llamadas por su nombre. Un encuentro
auténtico con Cristo se convierte entonces en fuente de alegría misionera.
"La
Iglesia no existe para sí misma, sino para conducir a cada persona a un
encuentro con el Señor".
Tres
prioridades para la evaluación pastoral
Prevost
identificó tres ámbitos principales para el examen de la vida pastoral de la
Diócesis.
El primero es
"encontrarse con Cristo y ayudar a otros a encontrarse con él". Las
actividades deberían ser evaluadas no solo por su organización o participación,
sino por si conducen realmente a las personas a Cristo y conectan el Evangelio
con sus vidas.
El segundo es
"generar comunidad". Las comunidades cristianas deberían ofrecer
relaciones en las que las personas se sientan acogidas, acompañadas, valoradas
y responsables. El Papa León mencionó particularmente la necesidad de ofrecer a
los jóvenes tiempo y una escucha atenta.
El tercero es
"habitar y servir la ciudad". Roma, dijo, no es simplemente el
escenario de las actividades de la Iglesia, sino el lugar de su misión. La
Iglesia está llamada a compartir las expectativas, fragilidades y preguntas de
la ciudad y a reconocer dónde puede el Evangelio ofrecer una respuesta.
Una cuarta
preocupación atraviesa las tres: la formación del Pueblo de Dios. Así,
explicando que las actividades pastorales deben ayudar a las personas a crecer
en la fe, convertirse en discípulos misioneros, asumir responsabilidades
eclesiales y desarrollar una fe madura capaz de traducirse en elecciones
concretas de vida y servicio, el Pontífice recordó a los presentes que las
actividades pastorales pueden siempre fomentar una fe madura, el discipulado
misionero y la responsabilidad dentro de la Iglesia.
León remarcó
que el proceso propuesto no debería convertirse en otra carga para los
sacerdotes y agentes pastorales. "El arte de la evaluación pastoral",
dijo, "no les pide hacer más"; más bien, da a la Iglesia permiso para
"hacer menos y hacerlo mejor".
Invitó a los
sacerdotes a escuchar antes de responder y discernir antes de decidir, al
tiempo que reconocen los carismas y responsabilidades de los laicos.
"Presidir no significa hacerlo todo", dijo, sino generar comunión y
permitir que se manifiesten los dones de los demás.
También animó a
las Prefecturas de Roma a convertirse en lugares de auténtica fraternidad
sacerdotal donde los ministros puedan compartir sus dificultades sin vergüenza.
Don Luigi Di
Liegro en el camino hacia la santidad
El Obispo de
Roma concluyó recordando el ejemplo de Don Luigi Di Liegro, el querido
sacerdote romano que fundó la Cáritas Diocesana de la ciudad y que trabajó
incansablemente por los pobres y marginados.
Al anunciar que
ha "aprobado gustosamente la decisión de dar los pasos necesarios para
iniciar la investigación diocesana sobre la vida, las virtudes y la fama de
santidad de Don Luigi Di Liegro", el Sucesor de Pedro vinculó el énfasis
del sacerdote en ver y escuchar con la pregunta central del discernimiento:
"Señor, ¿dónde estás?". Y expresó su esperanza de que el proceso
conduzca a experiencias pastorales renovadas y a un camino común hacia el
Jubileo de la Redención en 2033.
Finalmente, el
Santo Padre encomendó la Diócesis de Roma y la ciudad a María, Salus
Populi Romani, pidiendo que ella acompañe su camino pastoral.
Fuente: Vatican News
