Santa María, ruega por nosotros
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| Dominicas de Lerma |
Buenos
días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Qué pases un feliz día.
Todos
los días en la iglesia, rezamos el rosario comunitariamente, a la una del
mediodía. La iglesia está abierta y cualquiera que entra en ella puede unirse a
nuestro rezo pausado y lleno de devoción.
El
otro día, a una servidora le tocaba dirigirlo y oímos que alguien con voz
fuerte rezaba con nosotras. Era una pareja que casualmente pasaba por nuestro
monasterio. Mientras íbamos desgranando Ave- Marías, estas voces se unían con
mucha insistencia a las nuestras. Y me dio una gran alegría porque, aunque el
rezo del rosario tiene gracias muy grandes, aún cuando sea en solitario, en
comunidad, es mucho más poderoso: “donde dos o tres están reunidos en mi
nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Si
son los misterios gozosos, repito mentalmente: “Aquí está la esclava del Señor;
Si son los dolorosos: “Padre, si es posible, pase de mi este cáliz”...; Si los
luminosos: “Este es mi Hijo, el Amado, escuchadlo”. Y por fin los gloriosos:
“Quiero que donde yo estoy, estéis también vosotros”; O: “subo al Padre mío y
Padre vuestro”.
Me
contaba una persona que cuando se despierta a medianoche y no puede dormir, se
agarra a su rosario y va llenando sus minutos de vela de una paz
indescriptible. Y al terminar el rezo o, antes, se va a costar y se duerme en
un instante. ¡Es su cita en medio del sueño con el Señor y la Virgen María!
Hoy,
el reto del amor es que, si oyes en una iglesia que se está rezando el rosario,
entra y únete a esta plegaria de la Virgen pues, además de recibir muchas
gracias del cielo, te hará experimentar la paz del corazón de María.
VIVE
DE CRISTO
¡Feliz
día!
20
septiembre 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
