Déjate sorprender
Hola,
buenos días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Una
de las cosas que más disfruto en el monasterio es estar en la cocina. Me
encanta cocinar, probar a hacer platos variados y, cómo no, tengo ciertas
especialidades.
La
verdad es que me viene de familia. Mi abuela y mi tatarabuelo eran grandes
cocineros. De pequeña me quedaba mirando a mi abuela cómo cocinaba. Era única
en la cocina.
Una
de las cosas que más me gusta cocinar son las croquetas de todo tipo. Ayer las
hermanas me preguntaron de qué iba a preparar y dije: «Croquetas de sepia
gratinadas con chipirones». La cara de sorpresa fue generalizada, pero como me
tengo ganada su confianza, se han fiado.
Cuando
llegué a la oración me acordé de la cara de sorpresa de las monjas ante mi
nueva receta, y le decía al Señor cómo Él es siempre sorprendente. Cada día nos
sorprende con nuevas cosas, acontecimientos, personas…
Vemos
a Jesús en el Evangelio: los discípulos siempre están sorprendidos. Le ven
caminar por el agua y se fían y se ponen a caminar; le ven hablando con una
samaritana en un pozo; cura en sábado…
Jesús
rompía las lógicas humanas y les sorprendía, pero ante la sorpresa de Jesús
puedes adherirte a ella y acogerla para ti, o coger el camino del juicio y la
incredulidad, y así te perderás lo que el Señor tenía preparado con tanto
cariño para ti.
Lo
que es seguro es que el Señor está vivo y resucitado y, por ello, en dinamismo.
Ahora tenemos que ser nosotros los que lo descubramos y, sobre todo, nos
dejemos sorprender.
Porque
una característica del amor es que es muy creativo, no se repite. Cristo te ama
sin hacer cuentas. Se gasta, se entrega, se deja atravesar… con tal de que tú
tengas vida.
Hoy
el reto del amor es dejarte sorprender por Cristo. Estate despierto a lo que
vas a vivir en el día de hoy, y dale gracias cada vez que le reconozcas.
VIVE
DE CRISTO
¡Feliz
día!
02
septiembre 2026
Fuente:
Dominicas de Lerma
