En Torreciudad "María recibe a sus hijos con la ternura de una madre que comprende, consuela y permanece cercana"
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| Mons. Arellano presidió la Misa de la 34 Jornada de las Familias/Santuario de Torreciudad |
El Comisario Pontificio para Torreciudad, Mons. Alejandro
Arellano, destacó este sábado que el santuario se ha convertido en una
"verdadera escuela de fe", en su primera visita pública desde su
nombramiento y sin referirse al conflicto entre el Obispado de Barbastro-Monzón
y el Opus Dei.
“La Providencia va dejando a lo largo del tiempo lugares donde
la fe de un pueblo se convierte en memoria viva", dijo Mons. Arellano
durante la homilía de la Misa de la 34ª Jornada de las Familias, una
peregrinación festiva anual que se celebra en el santuario con misa, ofrendas,
ofrecimiento de niños a la Virgen y rosario.
Agregó que Torreciudad "se ha convertido en una verdadera
escuela de fe, donde cada mirada aprende a reconocer a María y en María a
Cristo, a confiar en Él y a seguir sus pasos".
El Obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo, y el Opus Dei
llevan desde 2020 enfrentados por el estatus jurídico-canónico y pastoral de
Torreciudad, originalmente cedido a la Prelatura en 1962 como oratorio
semipúblico.
El obispo quiere resolver el conflicto devolviendo el santuario
y la imagen de la Virgen a control diocesano o convirtiéndolo en santuario
internacional dependiente del Vaticano, mientras el Opus Dei defiende la
validez del acuerdo de cesión y ambas partes esperan la resolución del
comisario pontificio nombrado por Roma en 2024.
Opus Dei a León XIV: "Le esperamos"
El Opus Dei trasladó a Mons. Arellano una invitación al
Papa León XIV para que conozca el santuario, al concluir la Misa con la
que se clausuraron los actos por el 50 aniversario de la construcción del
nuevo templo, impulsado por San Josemaría Escrivá de Balaguer, su fundador.
"Dígale al Papa que le queremos un montón y rezamos mucho
por él y que le esperamos en Torreciudad para que conozca el santuario",
afirmó el rector Ángel Lasheras al término de la celebración.
Previamente, Lasheras había leído el texto de la
bendición apostólica enviada en nombre del Pontífice "a todos los fieles
del Santuario de Nuestra Señora de Torreciudad, con ocasión del 50
aniversario de la fundación" y en la que invocó "por intercesión
de la beata Virgen María abundantes gracias divinas".
En la
prueba se revela la verdad del amor que permanece
Durante la homilía, inspirada en el relato evangélico de la
infancia de Jesús, Mons. Arellano también aseguró que "en aquella
humilde morada el cielo tocó la tierra y lo eterno se hizo cercano, pero
Nazaret también fue el lugar donde el amor aprendió el lenguaje de una fe
probada".
"Aquella casa conoció la incertidumbre de un camino cuyos
designios no siempre se alcanzaban a comprender (...) y es precisamente en la
prueba donde se revela la verdad de ese amor que permanece", añadió.
"Todos vosotros estáis edificando la Iglesia y esculpiendo
el rostro del mundo que dejaremos en herencia a las generaciones futuras",
añadió el prelado.
La
familia, "humilde taller de santidad"
Una familia cristiana —prosiguió Mons.
Arellano— "no es una familia perfecta, sino una familia que sabe
dónde regresar cuando se equivoca, que encuentra en el sacramento de la
reconciliación la gracia para levantarse, pedir perdón y ofrecerlo;
que abre sus heridas a Cristo para que él las toque y las transforme con
su misericordia".
"No olvidéis que la familia es una obra de amor que
Dios va escribiendo con paciencia, página a página, en el tiempo concreto de
cada hogar. Cada gesto de entrega, cada acto de paciencia, cada perdón ofrecido
y cada alegría compartida puede convertirse, sostenidos por su gracia, en
una oportunidad para crecer en el amor. Así, el hogar se convierte en un
humilde taller de santidad", añadió.
Un
cambio de época
Por otro lado, el prelado destacó que hoy la familia atraviesa
"un verdadero cambio de época" marcado por que "la soledad
se adentra en los corazones". Hay "dificultad para construir un amor
indisoluble", las heridas se sufren en silencio y existe "la
tentación de vivir como si Dios no fuera necesario", señaló.
En este contexto, Mons. Arellano recordó la necesidad,
señalada por León XIV, de que las familias sean "acompañadas en sus
alegrías y dificultades y ayudándolas a descubrir que no son meras
destinatarias de la acción de la Iglesia, sino verdaderas protagonistas de su
misión".
Por último, añadió que "nuestro mundo necesita volver a
descubrir que un hogar puede ser escuela de ternura, casa de acogida y
santuario de la presencia de Dios" y que en Torreciudad "María
recibe a sus hijos con la ternura de una madre que comprende, consuela y
permanece cercana".
Por Nicolás de Cárdenas
Fuente: ACI Prensa
