Dreyer, desde 1929, quiso filmar la historia de Jesús; probablemente se estrene en el bimilenario de 2033 en un formato hoy insólito
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| FOTOGRAMA DE ORDET, DE DREYER |
El director
danés Carl Theodor Dreyer (1889-1968) es considerado un cineasta
místico y un gran maestro del séptimo arte. En cincuenta años de
actividad, Dreyer sólo realizó 14 películas: en parte, porque él era
meticuloso; en parte, eran extrañas, poco comerciales y no se las
financiaban. Cada una es muy distinta. Ordet, Dies Irae y La
Pasión de Juana de Arco lo son, cada una a su manera. Pero en muchos filmes
muestra su vertiente espiritual y fascinación por Jesús.
Dreyer tampoco
surgió de un parnaso poético: como recordaba Pietro Loredan en La Civiltá Cattolica, antes que cineasta, fue muchos
años reportero de sucesos. Vio cosas horribles y entendió la ambigüedad y
fragilidad del ser humano, lo difícil que es aplicar juicios tajantes a sus
miserias.
Cuando Dreyer
murió, dejó un guion abordando la historia de Jesús, sin novedades
teológicas, pero con muchas novedades visuales y dramatúrgicas. En realidad, lo
escribió a finales de los años 40 en EEUU, donde buscaba financiación, aún
afectado por la Segunda Guerra Mundial. En español se puede leer en Ediciones
Sígueme (Carl Theodor Dreyer, Jesús
de Nazaret).
Pero lo llevaba
pensando desde antes y siempre intentó retomar el proyecto.
Ahora, unos
cineastas especializados en animación quieren estrenarlo en 2033, el
bimilenario de la Redención, y lo hacen con dibujo animado a mano, toda una
rebelión en tiempos de copipastes animados con IA.
6 minutos
pioneros
Por ahora, han
presentado ya en Venecia 6 minutos animados marcando el estilo. El cineasta
responsable es Marco Bellini, con produccion de un italiano que vive en
París, Giancarlo Grande con Cineparallax. Y los espectadores de ese
encuentro especial han sido invitados de la Fondazione Ente dello
Spettacolo, que preside el sacerdote Davide Milani, miembro del
Pontificio Consejo de la Cultura y director de Rivista del Cinematografo.
Uno de esos invitados fue Francesco Casetti, profesor, semiólogo y crítico de
cine, miembro del jurado del 83 Festival de Cine de Venecia.
Grande explicó
al diario Avvenire por qué se lanza a esta aventura.
Jesús era el
gran proyecto de Dreyer
Él y Adriano
Aprà estaban preparando un documental sobre Dreyer y ya tenían 1.600
páginas de material. "Mientras estudiábamos su vida, nos topamos con
el guion de 'Jesús'. Y descubrimos que, para Dreyer, era realmente la
película de su vida. En una entrevista, el director afirmó que todas
las películas que había realizado habían sido, de alguna manera, preparatorias para
la de Jesús".
Dreyer admitió
que había empezado a pensar en el proyecto tras La pasión de Juana de Arco, en
1929. Incluso buscó localizaciones en Tierra Santa y habló con sacerdotes
como Carlo Maria Martini, que luego sería obispo y cardenal de Milán.
Marco Bellini y
Giancarlo Grande han tomado una decisión: no intentarán recrear a Dreyer,
sino dar vida a su guion. "Reproducir a Dreyer habría sido como
enfrentarse a Moloch. No será la película de Dreyer: es una película que
surge de su guion, que consideramos sumamente intenso", explican.
Conectar con el
adulto joven
Tras el éxito
de Chosen, y su Jesús muy humano y cercano, estos cineastas creen que
el Jesús de Dreyer, que también es muy humano, implicado en su contexto,
conectará de forma especial con los adultos jóvenes y su anhelos.
Lograron acceso
a los archivos del Instituto de Cine Danés y los derechos para adaptar el
guion. Belli desarrolló los guiones gráficos y los estudios visuales.
Viñetas a mano
en la época de la IA
Es un reto
colosal: hay que pintar a mano 65.000 viñetas. Costará unas 12
millones y medio de euros. "Es una locura hoy en día", admite
Grande. "Pero creemos que la forma debe reflejar el contenido. Si estamos
contando una visión de la humanidad, no podemos delegar en la inteligencia
artificial lo que los humanos pueden hacer con sus propias manos".
Les ayudará
la Fundación Human Crafted, una iniciativa internacional que ha
nacido junto con la película y busca dar certificados de "obra
artística de manos humanas", para distinguirlas de las que usan IA.
"No queremos estar en contra de la inteligencia artificial. Yo mismo
trabajo mucho en ella. Pero queremos defender la visión humana de la
creación", explican.
Un Jesús muy
humano, milagros sin espectáculo
Dreyer creía
que Jesús es realmente Hijo de Dios, pero evitó las versiones
espectacularizadas de los milagros. Su guion cubre la vida adulta de
Cristo, incluyendo su resurrección. Grande explica que Dreyer quiere
mostrar que la humanidad de Cristo es lo que nos muestra su grandeza.
"Si pudiéramos comportarnos como él, ser capaces de escuchar, ser generosos,
empáticos y aceptar, podríamos cambiar el mundo", declara Grande.
Dreyer quería que en la película se usara el hebreo, el latín y el arameo, según cada personaje, algo que Mel Gibson hizo en La Pasión frente a muchas críticas pero que no le quitó fuerza a su película. También esto se mantendrá en el Yeshua del guion de Dreyer.
Pablo J. Ginés
Fuente: ReligiónenLibertad
