CATEQUISTAS PARA UNA IGLESIA DISTINTA: EL DESAFÍO DE EXPLICAR LA FE A QUIENES NUNCA FUERON BAUTIZADOS

Hay que mirar con detenimiento la campaña de catequesis que acaba de presentar la Conferencia Episcopal Española. No pasa desapercibida

Campaña de los obispos para el nuevo curso: la vocación
del catequista y acompañar a las familias.

Porque la Iglesia en España se enfrenta a una nuevo desafío: ya no se trata solamente de enseñar el catecismo a niños bautizados, sino de explicar el cristianismo a niños que llegan a la parroquia sin haber recibido siquiera el Bautismo.

Quizás por este motivo, la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado ha elegido para este curso poner el foco en la vocación del catequista y en el acompañamiento de las familias.

Pero hay un dato que, a mi juicio, debería hacer detenerse a toda la Iglesia española: alrededor del 15% de los niños que solicitan hacer la Primera Comunión no está bautizado.

La cifra, ofrecida por el secretario de la Comisión Episcopal, Francisco Romero Galván a Aciprensa, dibuja una realidad que ya está entrando de lleno en las parroquias. Son niños que llegan a la catequesis con sus compañeros, quieren prepararse para recibir la Eucaristía y, sin embargo, no han recibido el primer sacramento de la iniciación cristiana. 

Y aquí aparece uno de los grandes desafíos de los catequistas españoles: ya no basta con explicar quién es Jesús a niños que han crecido en una familia cristiana y que, de una manera u otra, han recibido referencias religiosas desde pequeños. En algunos casos hay que comenzar mucho antes. Hay que explicar qué es el Bautismo, qué significa ser cristiano, quién es la Iglesia y por qué merece la pena entrar en ella.

Esto es una alegría para la evangelización. L:a Comisión asegura a los padres que esto no es un problema, que si sus niños no están bautizados por cualquier motivo, este es el momento idóneo para recibirlo, y con ellos, toda la familia puede regresar a la fe. 

La propia evolución de los bautizos ayuda a entender cómo hemos llegado hasta aquí. Según los datos de la Conferencia Episcopal Española puestos en relación con los nacimientos registrados por el INE, en 2015 los bautizos representaban el 55% de los nacimientos. En 2024 esa relación había descendido al 46%, después del desplome extraordinario de 2020, cuando cayó al 29,4%.

Por eso resulta especialmente significativa la nueva campaña. La CEE no se limita a agradecer el trabajo de los catequistas: ofrece también un vídeo específico sobre el catecumenado bautismal de niños y una nueva guía de Jesús es el Señor para ayudar a atender a estos menores y a sus familias.

Hay además otro desafío que me parece decisivo: el catequista no puede quedarse solo con el niño. Si los padres han dejado pasar el Bautismo porque “se pasó el primer año, después el segundo y al final lo vamos dejando”, como explica Romero Galván, la catequesis tiene delante una oportunidad evangelizadora para toda la familia.

Por su parte Mons. José Rico Pavés, obispo de Jerez de la Frontera y presidente de la Comisión, lo resume de una manera que debería servir para comprender la dimensión de esta tarea. En su carta a los catequistas recuerda que su misión no consiste simplemente en transmitir unas lecciones, sino en acoger y acompañar a niños, jóvenes y adultos en el encuentro personal con Jesucristo. Y les lanza una petición: “No os canséis de sembrar”.

Quizá ese sea hoy el verdadero reto de la catequesis española. Sembrar en terrenos que ya no son los de hace veinte o treinta años. Acompañar a familias que pueden conservar una tradición religiosa, pero no necesariamente una experiencia de fe. Y formar a catequistas capaces de responder a preguntas que antes apenas aparecían en una parroquia.

El 15% de niños que pide la Primera Comunión sin estar bautizado no debería contemplarse solamente como una dificultad. También puede ser una de esas oportunidades que obligan a la Iglesia a volver a lo esencial: anunciar a Jesucristo, acoger a quien llega y empezar, cuando sea necesario, desde el principio.

Zenón de Elea

Fuente: Religión Confidencial