LA VIDA EN TENNESSEE DEL BATERÍA DE LA VOZ DEL DESIERTO: LA CONFESIÓN NO ES COMO EN ALCALÁ

"Tener fe me ayuda a tener un buen equilibrio, a pasar tiempo con mi familia y poder decir no al trabajo en exceso"

José Cortés con su esposa Teresa. Diócesis Alcalá

José Cortés creció en la fe en la parroquia de Nuestra Señora de Zulema, en Villalbilla, cerca de Alcalá de Henares, apoyándose en su grupo de Renovación Carismática y en los adolescentes y jóvenes de la parroquia y la diócesis. Después fue batería del popular grupo de música La Voz del Desierto, formado por sacerdotes, seminaristas y laicos amigos.

El año 2015 fue especial para La Voz del Desierto: hasta El País hablaba bien del grupo católico de "curas rockeros". Y tuvieron éxito en su gira por Estados Unidos.

Precisamente en Dallas, Texas (Estados Unidos), en el concierto de noviembre de 2015, José conoció a Teresa. Él se afincó en 2018 en Dallas para estudiar Química Orgánica. Una empresa le contrató al acabar su doctorado. Se casarían cinco años después, durante la pandemia y el confinamiento.

Ahora viven con sus hijos en Kingsport, ciudad tranquila y conservadora de Tennessee, de unos 60.000 habitantes. Trabaja de químico de procesos en una empresa química. En Kingsport, explica, "mi mujer y yo nos sentimos muy acogidos y llevamos una vida muy tranquila al aire libre, rodeados de vacas y montañas".

Renovación Carismática, mucha música... y acercarse más a Dios

Explica su itinerario de fe en la web de la diócesis de Alcalá. "Empecé desde muy pequeño con la música en la Renovación Carismática y con eventos de la diócesis. Esto me ayudó a agarrarme a la diócesis, pero tuve mis luchas y mi descubrimiento de una fe personal y un Dios que me amaba a mí de forma personal. Continuar en la música en La Voz del Desierto me ayudó mucho a continuar agarrado a la fe, mientras redescubría a este Dios que me amaba como yo era", explica.

En Kingsport sólo hay una parroquia católica, la de Saint Dominic. "Aquí hay anglicanos, bautistas, luteranos, y algunos que son cristianos pero sin denominación. La gente que es católica es porque quiere ser católica y por lo normal están bastante comprometidos con su fe católica. Ves un compromiso en la gente católica en venir a Misa, participar de los eventos de la parroquia, dar el diezmo, etc", explica José.

"Yo en el trabajo puedo hablar de Dios y nadie se sorprende o pone malas caras. La mayoría de la gente americana, por lo general, tiene creencia cristiana. Así que creer en Dios es bastante normal", añade.

Fieles que experimentan la fe en persona

Pero incluso en una ciudad pequeña y conservadora del sur la fe ya no se puede dar por mera herencia. "Ya no vale con ‘mi abuela me llevaba a Misa y por eso vengo’. Hace falta experimentar la fe de forma personal. Y eso es lo que veo en Estados Unidos, gente que experimenta la fe personal y vuelve a la fe muy comprometidos, incluso siendo mayores. Aquí hay muchos que vienen a la fe católica desde otras denominaciones. Algo que destaco son los estudios de Biblia, yo me reúno con otros padres (hombres) una vez cada dos semanas y compartimos la fe", añade.

En la parroquia hay bastantes familias jóvenes con niños pequeños (como la suya propia) pero pocos adolescentes. Por lo que él ve, allí los adolescentes "se van de la Iglesia pero cuando vuelven, vuelven más mayores pero comprometidos con la fe. Y los que vienen ya es raro que se vayan".

Hay una misa en español en la parroquia, pero "es justo a la hora de la siesta de los niños. Así que vamos más temprano en inglés. La vida en la parroquia es con gente local que habla inglés. Aquí hay muy poquitos hispanos".

La parroquia cuida la acogida de los nuevos feligreses. "Intentan acogerte para que te quedes en esa parroquia. Así que te intentan recibir bien", explica.

Para confesarse, horarios estrictos

Señala que las confesiones en Estados Unidos están limitadas a estrictos horarios. "Algo que me llama la atención -y sucede en todas las parroquias católicas de Estados Unidos- es que la confesión tiene horarios y días. Y tienes que ir a esos horarios. Es muy difícil que un sacerdote te confiese si te sales de estos horarios. Me costó mucho adaptarme a eso, ya que en Alcalá de Henares estaba acostumbrado a encontrar confesión cada vez que había una parroquia abierta".

De la liturgia, señala que "la gente se arrodilla desde la transustanciación hasta el Padre Nuestro".

La parroquia usa mucha música en las adoraciones y encuentros de oración, como en Alcalá. "También se cantan canciones protestantes, eso es común".

Él mismo está leyendo A love worth giving, del predicador evangélico Max Lucado. "Lo leo cuando voy a hacer meditación a la iglesia".

Ocasiones para orar

"La mayoría de mi oración la hago en casa antes de irme al trabajo. Además, en tiempos como la Cuaresma, exponen el Santísimo en la parroquia y puedo hacer mi oración allí y luego me voy al trabajo", explica. Con sólo una parroquia católica en la ciudad, no hay muchas opciones de lugares para rezar.

Si alguien de fe visita Nashville, la capital de Tennessee, le recomienda visitar la catedral de la Encarnación, "es muy bonita y merece la pena verla". De principios del siglo XX, imita una basílica romana antigua. 

Pero la mayoría de  visitantes de Nashville están más interesados en su su música country y rock  y visitan el Country Music Hall of Fame, la Honky Tonk Highway y el Ryman Auditorium, el National Museum of African American Music y el Musicians Hall of Fame & Museum.

"De la diócesis de Alcalá echo de menos que teníamos muchas iglesias abiertas casi todo el día donde podía ir a Misa, confesarme casi a cualquier hora sin mucha dificultad", dice. También echa de menos su familia numerosa en España, muy unida. "Echo de menos juntarme un domingo para comer y pasar la tarde. Aquí solo estamos mi mujer y mis hijos, y eso se nota".

"El ritmo de vida también es diferente. El trabajo aquí en Estados Unidos puede alcanzar un nivel tan importante como la vida misma y la línea entre vivir para trabajar o trabajar para vivir es muy fina y puede costar conseguir un buen equilibrio de las dos. Tener fe me ayuda a tener un buen equilibrio, a pasar tiempo con mi familia y poder decir no al trabajo en exceso".

Quizá en el futuro la familia se instale en España. "Ese es el deseo de nuestro corazón pero Dios nos quiere aquí por ahora. Así que seguimos Su voz y confiamos en Él", explica.

Fuente: ReligiónenLibertad