IRENE (45 AÑOS), MADRE DE 12 HIJOS EN ESPAÑA: "LOS HIJOS NO SON UN DERECHO NI SON PROPIEDAD NUESTRA. LOS HIJOS NO SON NUESTROS, SON DE DIOS, Y DECIDÍ DEJARLE QUE ME MANDARA LOS QUE QUISIERA"

Irene Alonso no tenía previsto formar una familia de doce hijos. Pero una tragedia cambió su manera de entender la maternidad y la llevó a confiar en que fueran los hijos que llegaran los que marcaran el rumbo de su vida, entregada al Señor.

Irene Alonso junto a su marido Israel y sus once hijos 

en la comunión de uno de ellos | Redes Sociales. Dominio público


Una casa de 12 hijos no funciona precisamente en silencio. Tampoco necesita demasiados despertadores: entre colegios, desayunos, lavadoras, comidas, deberes, conversaciones y discusiones entre hermanos, el día comienza mucho antes de que el resto de la ciudad haya terminado de tomar el primer café.

Irene Alonso conoce bien lo que es seguir este ritmo. Tiene 45 años, es madre de doce hijos y comparte en redes sociales su particular manera de entender la familia bajo el nombre de Soy una madre normal.

Su historia, sin embargo, no comenzó con el propósito de ser una familia tan numerosa. Junto a su marido, Israel, ambos procedentes de familias numerosas, estaba acostumbrada a vivir rodeada de hermanos. Pero fue la muerte de su cuarta hija, Nazaret, fallecida recién nacida, la que cambió por completo su forma de mirar la maternidad.

“El día que enterramos a nuestra hija yo comprendí que los hijos no son un derecho ni son propiedad nuestra, que son un usufructo que Dios nos hace, que nos presta a sus hijos”, explica Irene en el podcast Se buscan rebeldes.

Y añade una frase que resume la decisión que tomó entonces: “Ese día entendí que los hijos no son nuestros, que son de Dios, y decidí dejarle que me mandara los que quisiera”.

De 4 hijos a una familia de 14

La cifra no estaba prevista en ningún plan familiar. Irene reconoce que llegó “más o menos” hasta el cuarto hijo, hasta que aquella pérdida hizo que ella y su marido se replanteasen su relación con la maternidad.

Actualmente, su familia está formada por 11 hijos en casa, y Nazaret, a quien Irene considera también parte de su familia. Una familia de 13 personas bajo el mismo techo, con once hijos y una hija en el cielo.

La vida cotidiana tiene, por supuesto, poco de sencilla. Irene y su marido han desarrollado un sistema de organización doméstica para que todo funcione y, según explicaba ella recientemente, disponen incluso de un cuadrante para repartir tareas. “Los de la casa somos una pequeña empresa, y la gestionamos nosotros”, contaba.

La compra en sí misma ya es curiosa. En una casa así, los números adquieren otra dimensión. Irene explicaba que pueden comprar 14 yogures y que desaparezcan prácticamente de inmediato o, contra todo pronóstico, que duren varios días: “Esto no se sabe nunca. Es bastante misterioso”, relataba.

¿Cuánto cuesta criar 12 hijos?

Los 14 yogures son sólo una pequeña muestra de lo que significa llenar la nevera de una familia tan numerosa. Irene Alonso explicaba que en su casa pueden consumir cada día kilo y medio de carne, otro kilo y medio de pescado, un kilo de arroz o hasta kilo y medio de pasta. Y es que, cuando son tantos a la mesa, cualquier compra cotidiana es desbordante.

La alimentación y la vivienda son, precisamente, los dos grandes gastos de la familia. Irene reconoce que mantener un hogar tan numeroso supone hacer números y asumir ciertas renuncias, aunque rechaza que las familias numerosas vivan rodeadas de ayudas.

“La gente tiene la creencia errónea de que por ser familia numerosa recibimos montones de ayudas y subvenciones, o que tenemos mucho dinero, pero nada más lejos de la realidad”, explicaba recientemente.

En su caso, además, los gastos inesperados son los que más pueden desestabilizar el presupuesto. La solución pasa por ajustar prioridades, comprar productos de marca blanca, aprovechar la ropa de unos hermanos para otros y sacar partido a lo que ya tienen.

“La mayoría de las cosas que pensamos que necesitamos son totalmente accesorias”, sostiene Irene, que asegura que incluso “se puede vivir bien con un sueldo siendo quince en casa” si existe organización.

“La multitarea la inventamos las madres”

Irene trabaja desde casa, y reconoce que dormir poco forma parte de su rutina. Pero también reivindica reservar tiempos para ella, desde una clase de flamenco hasta desayunar con una amiga. Su explicación sobre cómo concilia familia, trabajo y maternidad tiene bastante sentido del humor: “La multitarea, que se piensa que lo inventaron los de Apple y no, esto lo inventamos las madres”.

Tampoco quiere convertir a los hijos en el único centro de la pareja. Irene defiende la importancia de cuidar el matrimonio, buscar momentos a solas y mantener una vida propia más allá de la crianza. “Los hijos llegan y se van”, aseguraba en la entrevista, mientras reivindicaba la necesidad de seguir invirtiendo tiempo en la relación de pareja.

Una vida marcada por la fe 

Su manera de afrontar la maternidad está estrechamente ligada a su fe católica. De hecho, cuando le preguntan cómo consigue enfrentarse al caos diario, responde: “Con Dios hay que hablar en manos libres”. Y es que, para Irene, incluso las tareas domésticas son momentos de oración.

Irene no se presenta como una madre perfecta. Más bien todo lo contrario. Llega a definirse incluso como “un desastre” y explica que precisamente por eso eligió el nombre Soy una madre normal. 

Una normalidad bastante peculiar: once hijos creciendo en casa, una hija en el cielo, una familia que se organiza como puede y la convicción de que, desde aquella pérdida, terminó cambiando todos sus planes.

Anabel Blazquez

Fuente: Voz Populi