LA DIÓCESIS DE ZAMORA AÚN BUSCA 195 OBRAS DE ARTE SACRO ROBADAS, ALGUNAS DESAPARECIDAS DESDE HACE CASI 50 AÑOS

En la página web diocesana existe un catálogo con esculturas, cálices, custodias, pinturas y piezas de orfebrería sustraídas de parroquias de toda la provincia
San Juanito de Castroverde de Campos, obra robada el 24 de agosto
de 2005 junto con numerosas piezas y tallas. Dominio público

En la página web diocesana existe un catálogo con esculturas, cálices, custodias, pinturas y piezas de orfebrería sustraídas de parroquias de toda la provincia

Casi medio siglo después, algunas iglesias de los pueblos de Zamora siguen teniendo una cuenta pendiente con su patrimonio. La Diócesis de Zamora mantiene actualmente un catálogo de 195 obras de arte sacro que fueron robadas y cuyo paradero continúa sin conocerse, una relación que incluye desde esculturas y pinturas hasta cálices, custodias, copones, cruces, relicarios y otros objetos litúrgicos.

El inventario, publicado en la página web diocesana, permite consultar cada pieza y, en numerosos casos, conocer cuándo fue sustraída, de qué localidad procede y algunos de sus principales datos artísticos. La diócesis acompaña además algunas fichas con fotografías, medidas, inscripciones o información sobre sus autores.

1979, el año negro

Una de las principales sorpresas que deja el catálogo es la concentración de robos registrada en 1979. Varias localidades de la provincia aparecen vinculadas a sustracciones de aquel año, algunas de ellas de grandes dimensiones.

En Barcial del Barco, por ejemplo, la diócesis conserva en su listado numerosas piezas robadas el 3 de septiembre de 1979. Entre ellas figuran seis ángeles, cuatro crucifijos, un calvario, el Niño Jesús, San Blas, San Juan Bautista, San Roque, San Lorenzo, San Agustín y dos tablas con escenas religiosas, además de diferentes objetos de culto. La propia diócesis señala que, de aquel conjunto, tan sólo dos predelas pudieron ser recuperadas décadas después.

También en septiembre de aquel año fueron sustraídos diversos objetos y tallas de Riego del Camino: nueve candeleros, un acetre y un hisopo, un incensario, San Roque y San Antonio de Padua. En Piñuel desaparecieron un cáliz, la corona de la Virgen del Rosario, una custodia y dos crucifijos. Y en Moralina de Sayago, el 30 de septiembre, fueron robados un candelero, un cáliz y varias imágenes de santos.

La relación de 1979 se completa con otros casos como el de La Tuda, donde desaparecieron un copón y un crucifijo, o Villaralbo, que perdió ese año un Niño Jesús y un crucifijo.

De Erik el Belga a los robos de los años 2000

El catálogo también permite seguir algunas de las grandes oleadas de expolio que afectaron al patrimonio zamorano durante las últimas décadas. Entre ellas figura el robo perpetrado en 1981 en la Colegiata de Toro por Erik el Belga. La diócesis explica que en 2022 se recuperaron cinco de los cobres sustraídos entonces, pero que todavía permanece desaparecida una obra de Santa Cecilia tocando el órgano, salvo un pequeño fragmento.

Otro de los grandes golpes se produjo en Villaseco del Pan en 1986, donde desaparecieron numerosas piezas en un mismo robo: candeleros, un sagrario, una custodia, copones, cálices, bandejas, una cruz parroquial, rosarios, una naveta, un incensario, un estandarte y diferentes objetos litúrgicos.

La oleada de sustracciones no terminó con el cambio de siglo. En Castroverde de Campos, el 24 de agosto de 2005, fueron robadas numerosas tallas y piezas, entre ellas San Pedro de Alcántara, San Juanito, San Francisco, San Diego de Alcalá y un Niño Jesús dormido sobre una calavera. También desaparecieron custodias, copones, patenas, cálices, cruces y otros objetos litúrgicos.

La lista sigue creciendo

El catálogo contiene también robos mucho más recientes. Entre los registrados aparece una cruz parroquial de Bermillo de Sayago, cuya denuncia se interpuso el 13 de junio de 2024. La pieza presenta en el anverso figuras de la Pasión, la Resurrección, la Coronación de la Virgen y Adán, mientras que en el reverso aparecen la Maiestas Domini y el Tetramorfos.

Otros casos recientes corresponden a piezas sustraídas en 2012 y 2013 en localidades como Muga de Alba, Montamarta y Casaseca de Campeán. El listado incluye incluso piezas cuya fecha exacta de desaparición se desconoce, como varios objetos pertenecientes a la capilla de San Bartolomé de Toro.

Más que un simple inventario, la página de la Diócesis de Zamora funciona así como un archivo abierto de patrimonio desaparecido. Las 195 fichas permiten poner nombre y procedencia a piezas que, en algunos casos, llevan décadas fuera de las iglesias para las que fueron creadas. Y mantienen abierta la posibilidad de que alguna de ellas pueda ser identificada y recuperada.

J. A.

Fuente: Religión Confidencial